El piloto español de F1 #Fernando Alonso cumplió ayer 34 años rodeado de los niños de su Campus, que le felicitaron y escucharon atentos todos sus consejos y enseñanzas. El asturiano está inmerso en una de las temporadas más duras de su carrera, con un McLaren que no acaba de rendir como se esperaba y con una sequía de victorias que dura ya más de dos años. La última vez que pisó el primer cajón del podio fue en el GP de España de 2013. A pesar de todo, el domingo el bicampeón mundial pudo quitarse el mal sabor de boca al cosechar su mejor resultado de la temporada hasta ahora, un quinto puesto en el circuito magiar de Hungaroring que supo a casi a victoria.

Anuncios
Anuncios

Si bien es cierto que muchos abandonos beneficiaron el avance del piloto de McLaren, es una de sus mejores carreras en mucho tiempo.

Fernando Alonso no ha tenido un camino fácil hasta la #Fórmula 1. Pasó su infancia compitiendo en campeonatos regionales y nacionales, con buenos resultados, hasta que dio el salto a las categorías internacionales y tras lograr importantes triunfos fue descubierto y fichado por los cazatalentos del "gran circo", dominado con mano de hierro por el controvertido y siempre polémico Bernie Ecclestone. En Minardi tuvo el asturiano su primera oportunidad en este difícil mundo, en el que desde el principio mostró su carácter. Se cuenta que nada más aterrizar en el equipo dijo: “Yo quiero ser campeón del Mundo, dadme un coche que yo me encargaré del resto, según cuenta Victor Seara en su libro "Fernando Alons"', algo que dejó impresionados a todos los presentes.

Anuncios

Apenas un año después, en 2002, Renault llama a la puerta del asturiano y Flavio Briatore, jefe de la marca por aquel entonces y al que Alonso siempre ha considerado un segundo padre, le ofreció ser piloto de pruebas, algo que él no encajó de buen grado. Acabó siendo paciente  y en 2003 fue recompensado con un asiento titular en la escudería del rombo junto al italiano Jarno Trulli. Aquel año logró su primer podio en Malasia y comenzó su leyenda. El 24 de agosto, también en Hungría, se doctoró logrando su primera victoria, haciendo historia para el deporte español. También en 2003 tuvo su primer accidente serio, en el circuito brasileño de Interlagos, donde debido a la fuerte lluvia perdió el control de coche y acabó contra el muro y tuvo que ser traslado al hospital por precaución.

En 2005 y 2006 logró ser Campeón del Mundo, logrando su sueño de siempre. Dos años de gloria en los que lo más destcable fueron sus maravillosas luchas con Michael Schumacher. ¿Quién no le recuerda entonando entre lágrimas el  "We are the Champions" y su célebre “Toma, toma, toma?" A partir de aquí han habido más sombras que luces con su paso por McLaren en 2007, donde las peleas internas con su equipo acabaron por dar el cetro mundial a Raikönnen.

Anuncios

Su vuelta a Renault en 2008 y 2009 no fue la soñada y en 2010 aterrizó por fin en Ferrari. Los cinco años en la escudería del Cavallino Rampante han sido una dulce tortura en la que el infortunio, sumado al Red Bull diseñado por el virtuoso de la ingeniería Adrian Newey dejaron al español sin título, mientras que Sebastian Vettel, un diamante en bruto y al que algunos consideran sucesor de Schumacher, lograba cuatro coronas seguidas 2010-2013 con Red Bull.

Ahora, de vuelta en McLaren, la mala suerte sigue persiguiéndole. Al accidente que sufrió en los test de Montmeló, que le privó de terminar todas las pruebas, se suma la poca competitividad de un coche que a duras penas supera el primer corte en la clasificación de los sábados. Ojalá que lo ocurrido en Hungaroring, donde también se rindió homenaje al recientemente fallecido Jules Bianchi, sea el comienzo de una nueva etapa y que el asturiano haga aquello a lo que nos tiene acostumbrados: magia al volante.