El pasado 30 de mayo se celebró la final de la Copa del Rey de fútbol de la temporada 2014-2015 entre el Athletic de Bilbao y el FC Barcelona.

Como en otros años en los que el Barcelona llegó a la final, tres cuartas partes de las entradas, pese a que se tienen que repartir de forma equitativa entre los dos clubes que llegan con su esfuerzo futbolístico al encuentro final donde se decide el ganador, el equipo de la ciudad condal solo estaba representado en una cuarta parte.

Mas eso no fue lo más significativo y abochornante al ver que las dos aficiones no disfrutaban de los mismos “privilegios” que la otra. Lo que ha llegado a los medios de comunicación como si de un atentado terrorista se tratara, ha sido el pitido inicial al himno nacional.

En 2014 cuando la final se celebró en Valencia entre el Real Madrid y FC Barcelona hubo pitada.

En 2013 cuando la final se celebró en Madrid entre el Real Madrid y Atlético de Madrid hubo pitada.

En 2012 cuando la final se celebró en Madrid entre el FC Barcelona y Athletic Club de Bilbao hubo pitada. Y así podríamos remitirnos en el tiempo año tras año.

Si lo pensamos detenidamente, es casi uno de los momentos más esperado del encuentro ya que año tras año, pese a poner el himno a más y más decibelios para acallar las protestas del público, siempre son estas oídas por encima de este. Y es que esos silbidos son sólo la forma que tiene una parte del pueblo de protestar ante le propio Rey de España, por la situación que pasa el país.

Sin embargo, este año el acto que no ha sido aislado sí somos capaces de remontarnos en el tiempo, ha sido considerado por el propio presidente del Consejo Superior del Deporte casi como un acto vandálico digno de sanción para ambos clubes que participaron en el encuentro en cuestión.

Miguel Cardenal se ha dado cuenta en 2015, y no en 2014, ni en 2013, ni en 2012,… que este acto de expresión por parte de los asistentes al partido, y no de los jugadores del Athletic de Bilbao ni del FC Barcelona que con todo el respeto del mundo, escucharon el himno en silencio como lo hicieron sus entrenadores, presidente y demás autoridades asistentes al encuentro, que este acto de expresión podía ir contra el reglamento antideportivo y que por lo tanto, no quedarán, literalmente, sin reproche.

Lejos de quitar hierro al asunto, PP y PSOE han arremetido también contra la libertad de expresión expresada el pasado sábado en la final de la Copa del Rey por parte de los asistentes, diciendo que no habían dejado disfrutar del partido al resto de los españoles y que “atentaban” en cierta manera, contra los símbolos de nuestro país.

Sin embargo lo que ha quedo más que claro, es que a la hora de “castigar”, de “dar ejemplo” al resto de España, siempre por H o por B están en medio Vascos y Catalanes. Si esto es una forma de reivindicar algo del pasado, ni es el momento, ni es el lugar, ni es circunstancial. Se trata de una especie de Vendetta y empieza a oler, incluso desde mucha distancia, francamente muy mal. #Rey Felipe #Mariano Rajoy #Fútbol