Llega el primer partido de la Selección Española. Todo correcto hasta que uno de los jugadores de la Roja salta al terreno de juego. Pitidos, fuertes pitidos, tan infames y agobiantes, se podría decir, como los que hubieron en la final de la Copa del Rey. ¿Se ha abierto un expediente en el Reino de León por lo que se considera violencia deportiva? ¡No!

El jugador protagonista de la pitada fue Gerard Piqué que lejos de dar importancia al asunto, ha puesto un poco de sentido común a todo este fenómeno donde una forma de expresarse se toma tan a la tremenda. Piqué, tras el encuentro en la rueda de prensa dijo: "La gente se puede expresar libremente. Cada uno expresa lo que siente. Es cuestión de nuestro trabajo. A veces nos pitan, a veces nos aplauden. Hago lo posible por centrarme, nada más. No me he parado a pensar mucho sobre el tema. Lo tengo que afrontar y de verdad que no me afecta. Vengo de ganar el triplete, estoy muy feliz. En la Selección me siento como en casa. Y vendré siempre que me llamen".

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Sin embargo hay que recordarles a Cardenal y aquellos "allegados" que se dieron tantos golpes de pecho con la pitada de la Copa del Rey aquel refrán que dice: "O todos moros o todos cristianos".

Obviamente está claro que los pitos no son en todos los campos igual. Y eso que a la persona que se pitaba era uno de uno de los emblemas del país, de la Roja para más señas. ¿O no es lo mismo un rey que un futbolista? Si se llega a la violencia… ¿Le duele más a un regente que a un jugador? Pese a lo que se decía de la sangre azul de la clase noble, cuando alguien inflige daño a uno y a otro, el rojo es el color de la misma y un "golpe" certero, ya sea de una forma u otra, duele por igual al "bufón" que al "monarca".

Sin embargo está bien escandalizarse de forma tan pública a muchos niveles.

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Queda bien ante la gran mayoría que sin lugar a dudas le gusta este tipo tan desafortunado de manifestaciones en contra de la libertad de expresión. Pero sinceramente, está bien que pasen cosas de estas, porque así se demuestra la capacidad de unos y de otros de encajar "los golpes" indistintamente de cómo vengan estos.

Como siempre, muestra más categoría, más saber estar una persona que un personaje y es ahí cuando nos preguntamos verdaderamente… ¿Vale la pena encumbrar a "hombres a los altares" solo por haber nacido en una cuna u otra? ¿O son los hombres encumbrados sin logros aparentes los que deberían descender de ellos para ser por una vez más humanos?

Está claro que un pito es un pito, aquí y fuera de aquí. Está claro que una pitada no deja de ser una forma de expresarse. Lo demás… paja para dar forraje a ciertos "animalitos" que necesitan de esta clase de formas nefastas para sentirse mejor con ellos mismos. #Rey Felipe #Liga #Fútbol