#Mourinho es un tipo único dentro del fútbol y del deporte en general, no deja a nadie indiferente, pues para unos era un villano y para otros es el mismo Dios, unos lo idolatran y otros lo quieren lo más lejos posible. En su etapa en el Madrid hizo amigos, pero también muchos enemigos y no por su mala gestión, pues consiguió lo que todos pensaban imposible, acabar con la hegemonía del F.C.Barcelona de Pep Guardiola, sino porque lo que piensa lo mantiene y lleva asta las últimas consecuencias, pues como hemos dicho, es un tipo singular.

Durante esa misma etapa en el #Real Madrid, se habló largo y tendido sobre los topos que filtraban información al exterior para obtener un beneficio propio, pero antes de que el eco de los topos llegaran a nuestros oídos, Mourinho ya se lo olió y tomó medidas drásticas, desde acabar con la carrera de Estaban Granero en el club, hasta enfrentarse con los pesos pesados del club, claro ejemplo de ello fue la sustitución de #Iker Casillas por el portero del filial, Pacheco, hasta sentar a Cristiano Ronaldo y a Pepa en la recta final de su estancia.

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Mourinho siempre tuvo el apoyo incondicional de Florentino Pérez, pues en más de una ocasión lo defendió en público poniéndolo como ejemplo del sentimiento madridista y Mourinho aprovechó esta baza en su favor. Durante sus últimas temporadas, encontró a los topos que venía buscando, pero para él no eran simples topos, sino unas ratas que destrozaban la armonía del vestuario y filtraban información al exterior, esas "ratas" eran Esteban Granero y el capitán Iker Casillas.

La situación fue diferente para cada uno, pues el peso de Casillas dentro del madridismo es enorme, así que al sentar a Granero y hacerlo desaparecer de sus planes no fue un problema, el problema vino con Casillas, que aun siendo un estandarte del club, no tuyo reparos en sustituirlo y cambiar de portero con el fichaje de Diego López.

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Los expertos creían que esto era la muerte futbolística de Mourinho como entrenador del Madrid, pero hubo un acontecimiento con lo que no contaban, que una inmensa mayoría de la grada estaba a favor de este cambio y respaldaba a Mourinho en su decisión.

Tras su retirada del Real Madrid por una última temporada en blanco, le siguió en el banquillo Carlo Ancelotti, que reafirmó la postura de Mourinho, dejando a Iker en el banquillo durante los partidos de Liga, cosa que a día de hoy, le sigue perjudicando a Iker Casillas que tiene todas las papeletas para irse del Real Madrid este verano.