Hay pocas cuantas pendientes en la muy exitosa y ascendente carrera de Novak Djokovic. A sus 28 años, el serbio es el indiscutido número uno del mundo, relegando a nombres tales como Roger Federer y Rafael Nadal, entre los más ilustres. Pero hay algo que todavía cala hondo en la cabeza del talentoso tenista europeo, y es su postergada coronación en #Roland Garros, el único torneo grande que aun le es esquivo.

En 11 presentaciones en el polvo de ladrillo francés, Nole nunca se pudo quedar con el tan deseado trofeo. La última frustración se la produjo Stanislas Wawrinka, quien a priori asomaba como el último escalón que indefectiblemente iba a sortear para llegar a la cima en la gran cita de polvo de la temporada.

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Pero no: el suizo estuvo inapelable y lo derrotó en cuatro sets.

Si bien el título parece estar cada vez más cerca, Djokovic sabe que esta era su gran chance, ya que en el camino había dejado a Nadal, el multicampeón de este trofeo (lo obtuvo en nueve oportunidades). Lo que parecía la "final" anticipada para muchos, fue solo una demostración del poderío del #Tenis del oriundo de Belgrado por sobre el mallorquín, aunque a la postre no sería suficiente.

Su récord en RG no es para nada despreciable, ya que obtuvo 42 triunfos y solamente cayó 10 veces. Pero si uno ahonda en esos reveses, se puede dilucidar que tres de ellos fueron en el partido definitorio, y cuatro en las semifinales. Este dato deja a las claras que Nole no ha tenido prácticamente malas actuaciones en suelo francés, pero si ha fallado en los momentos cúlmines, y no es un detalle para dejar pasar.

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Su registro casi infalible en este año (41-3) lo coloca como el jugador a vencer, como lo es desde hace varias temporadas. Pero recién transcurrida la primera parte del año tenístico, el serbio sufrió tal vez un golpe muy fuerte en cuanto a lo emocional de cara a la parte más intensa y demandante, la gira sobre césped y canchas duras, en donde defiende muchísimos puntos, de los cuales resaltan los 2000 del título en Wimbledon.

Tal vez sea cuestión de tiempo para Djokovic alzarse con el trofeo de Roland Garros. Pero dicho logro aun le es esquivo, y de a poco se está transformando más en una complicada obsesión que en una cuenta pendiente en su carrera.