Pasaron muchos años desde la última consagración de la Selección Argentina en competiciones internacionales (sin contar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 2004 y 2008, ya que lo logró con jugadores Sub-23). Teniendo esto en cuenta, el equipo conducido por Gerardo Martino necesita de un #Lionel Messi muy enchufado de cara a las instancias que se aproximan, si es que quiere cortar con los 22 años de sequía.

Argentina llegó a la Copa América como el máximo candidato. Y dicho mote aun se mantiene, a pesar de que el equipo no haya mostrado todo su potencial. Mucho tuvo que ver con eso el irregular andar de Messi a lo largo de la primera ronda, en especial sabiendo que es el capitán y la figura estelar por sobre el resto.

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En el debut ante Paraguay se pudo ver una muy buena versión del crack del Barcelona. A pesar del empate sobre el final, el conjunto de Martino realizó un gran primer tiempo, en el cual el 10 hizo de las suyas mediante su habilidad única y la tremenda velocidad que despliega con la pelota pegada al pie, además de convertir el segundo tanto de penal. Pero en la segunda parte su nivel mermó, y con él se cayó todo el equipo.

La segunda presentación de Argentina lo ponía cara a cara con Uruguay. El nivel fue más parejo en su totalidad, y el resultado terminó acompañando. A pesar de que la Pulga tuvo momentos muy buenos, y otros en los que lo buscaron poco y no participó demasiado.

El tercer choque del Grupo ante Jamaica dejó la imagen más pálida de los sudamericanos. Ante un rival muy débil, la Selección solamente se dedicó a tener el poder de la pelota, especialmente luego de lograr la tempranera apertura del marcador.

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Y en esa lentitud entró el 10, lateralizando mucho el juego y sin querer profundizar cuando la situación lo ameritaba.

El futbolista rosarino sabe que no pudo rendir ni siquiera al 50 % de lo que suele hacerlo en su club. Pero ahora es el momento de dar el máximo, su próximo rival distará mucho de los anteriores. Enfrente estará la peligrosa Colombia, con nombres casi tan rutilantes como los de Argentina.

La Selección celeste y blanca tiene claro que para romper con la maldición de los títulos necesita levantar el nivel de juego. Y su factor principal será Messi, quien afrontará la primera gran prueba en esta competición el próximo viernes. Su actuación debe ser acorde a lo que se espera de él, de lo contrario las chances de levantar la Copa en suelo chileno serán prácticamente nulas. #Fútbol