Le pegó con el alma. Quería y no quería a la vez, pero tenía que hacerlo. En su casa, ante su equipo del alma, en el estadio que le vio crecer. En el que quiso triunfar pero no pudo. La sensación, agridulce; el dolor, infinito; el premio, la final de Berlín.

El canterano madridista Álvaro Morata ha vivido en la última semana los dos partidos más complicados -hasta el momento- en su carrera. Esto no se concibe por la sensación que le da a uno al ver los partidos. Él mismo declaró tras el partido lo difícil que ha sido para él jugar en el césped del Santaigo Bernabéu con otra camiseta. Sobre todo tras marcar el gol que mató al eliminatoria.

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"Ha sido una sensación agridulce". Y tanto. Morata se ha criado en la siempre complicada cantera blanca, al menos en lo que se refiere a triunfar en el primer equipo. Tuvo su oportunidad el año pasado. Demostró que quería quedarse cada vez que saltaba al campo, pero no fue suficiente. Un jugador de esta calidad necesitaba tener minutos y los ha encontrado en la Juventus. Un equipo que está aprovechando su potencial y que le ha ayudado a meterse en la final de la Champions. Ante el club de sus amores.

"En el túnel de vestuarios, miré a la izquierda y vi a muchos amigos. Fui a saludar pero pronto tuve que volver a centrarme porque me estaba jugando el pase a la final", señaló Álvaro al término del encuentro. Eso sólo era el comienzo de un partido donde los turineses aguantaron y resistieron.

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Organizados y sin descomponerse. Esperando una oportunidad que sabían que iba a llegar. Y si le llegaba al '9' bianconero, confiaban en que no la desaprovechase. Aunque tuviese que pedir perdón con la mirada, fijada en el suelo y sin celebrarlo, a las 80.000 almas en el Bernabéu que veían como -otra vez- uno de los que una vez fueron suyos les marcaba en contra en el feudo blanco. "Ojalá lo hubiese hecho ante otro equipo", reconoció al término del partido.

Ese tanto en el minuto 57, en una jugada mal defendida por el #Real Madrid, apartó a los blancos de ganar la 'Undécima'. ¿Pero cuál es el beneficio de superar el dolor de marcar al club con el que te sentirás identificado toda la vida? Acercar a la Juventus a su tercera 'Orejona' y al propio Morata a su segunda final de la Champions. A revalidar el título que ya levantase 12 meses atrás en Lisboa.

A Morata se le pasará el dolor. Nunca se le olvidarán estos dos partidos, pero en las próximas semanas irá concentrándose en la capital cita de Berlín. "Íker y Sergio me han dicho que quieren que ganemos la final". Álvaro seguirá trabajando para que, el 6 de junio en la capital de Alemania, pueda transformar, para sus propios intereses, la actual amargura en la dulzura de ganar la Champions dos años seguidos. Esa que ya no podrá ganar el Real Madrid este año. #Fútbol #Champions League