No habrá final española en Berlín, si, aunque parezca mentira  es así. La campanada tuvo su retrueno en el Bernabéu, y fue Morata quien ejecutó a sus ex compañeros de una manera disimulada y silenciosa, pero que causa una cardiopatía en la prensa mundial.

La gloria no se logra mediante la colocación en el campo de los mejores, sino en cómo funciona el mecanismo del equipo durante los 90 minutos, como decía el mítico Juan Gómez “Juanito”: “Noventa minuti en el Bernabéu son molto longo”, es cierto, pero fueron interminables para un #Real Madrid agotado. El Madrid siempre aparece en los grandes momentos pero en esta ocasión fue un Madrid sin buenas sensaciones, un equipo que salió al campo con síntomas de conformismo con el 1-0, Ancelotti no tiene banquillo, el entrenador no sabe… Todo esto puede resultar critico en exceso, pero no estoy diciendo más que lo que se publica en los medios deportivos tras la eliminación. ¿Quién tiene la culpa? La pregunta del millón.

El ventajismo de los periodistas que en estos momentos es algo megalómano, insufrible, ahora todos son reproches y videncias. Que si Modric no estaba, que si Kroos necesitaba descanso, que si el equipo no estaba bien colocado en el campo… Lucubraciones propias de personajes que llevan la bandera del genocidio deportivo, es decir, personajes hipócritas que no son verdaderos seguidores, porque a pesar de su profesión, los colores de cada uno se ven a simple vista, marcados a fuego en sus frentes. Ahora mismo la tristeza abunda en el madridismo, pero no por eso el hundirse es la salida. No se puede esconder la cabeza, hay que salir ante la afición y arrodillarse ante la gente que se mata por pagar el abono cada temporada, que se dejan las cuerdas vocales en cada minuto en el campo, ello son los que merecen ser ventajistas.

El partido del Real Madrid ha sido bueno, presión y ataque constantes contra la portería de Buffon, han perdonado lo que no se podía perdonar. Los puños cerrados y la mirada fija en la televisión maldiciendo a la suerte. Eran los mejores los que estaban jugando y el partido ha sido de Champions League, sin duda alguna. La nota negativa ha sido la eliminación, por lo demás ningún reproche, y junto a ello el ver como Morata, un jugador mediocre en su etapa madridista y ahora héroe en Turín. Que vueltas da la vida…

Que se enteren algunos, las pitonisas de medio pelo en otros canales en las madrugadas, porque el periodismo deportivo merece un poco más de objetividad, no hablo de paños calientes, hablo de humildad y no hipocresía. Ojo, no digo que las criticas deban desaparecer, me refiero solo a este partido en concreto, donde la autocrítica debe imperar para mejorar y avanzar. Ha sido un partido de mucha exigencia física, los jugadores lo han dado todo, eso sin duda, pero la eliminatoria quedó resuelta con el sorteo de las semis, cuando la bola de la Juventus (a priori el rival mas débil) se cantó. La superioridad del conjunto blanco es tan pasmosa que se ha convertido en un gigante con pies de barro, donde las fuerzas eran efímeras, donde el corazón corría más que las piernas y no solo de corazón vive el fútbol.

En definitiva, la decepción no tiene lugar aquí, todo lo contrario, el fútbol es el detalle del momento que te alza a lo más alto o te hunde en el barro, en este caso el lado amargo del fútbol cayó del lado blanco pero si mueres de pie en el campo el respeto es máximo. #UEFA #Deportes Madrid