La tensión, aun con el recinto vacío, se puede sentir en el ambiente. El esfuerzo por llegar a cada bola, a cada golpe, el mismo que en un día de partido, aunque no haya nadie para aplaudir las jugadas. Precisamente es eso, el vacío, lo que más impresiona de esta exclusiva experiencia. Exclusiva, sí, porque uno no tiene la oportunidad todos los días de ver un entrenamiento privado de Maria Sharapova.

El silencio en la pista central del Madrid Arena es lo que más impacta del entrenamiento, pues uno está acostumbrado a ver ese lugar lleno cada mes de mayo cuando llega el Mutua Madrid Open, con miles de personas animando a los tenistas más conocidos del circuito mundial.

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Aunque esa calma en el ambiente sólo lo rompe una cosa: sus característicos gritos al pegar cada golpe.

Es lo único que se oye, además de algunas explicaciones de sus entrenadores. La pista estaría completamente vacía si no fuese por el disimulado paso por las gradas de algunos operarios, del jefe de comunicación y de los alumnos de un Máster, quienes pudieron ver el entrenamiento durante unos quince minutos. Hasta Manolo Santana, director del torneo, se animó a asomarse por una de las esquinas de la pista para ver el entrenamiento de la rusa.

La mañana del martes en la pista central de la Caja Mágica, recinto donde se disputa este torneo, la tiene reservada Maria Sharapova. Por y para ella. Así lo pidió la tenista, que lleva desde el viernes pasado en la capital de España preparando a conciencia esta prueba.

Es la vigente campeona del torneo y quiere mostrar su mejor nivel para llevarse de nuevo el triunfo en el cuadro femenino de la tierra batida de Madrid. La atención que recibe es máxima. Prácticamente exclusiva. Cinco hombres están con ella, de los cuales dos le devuelven los golpes que da la tenista y haciéndole pequeñas correcciones sobre la marcha.

Las series de golpes son largas, muchas veces sin interrupciones, pero siempre atentos a lo que haga Sharapova. Y cuando se toma los descansos, la dedicación es absoluta para lo que necesite. Es la única que se sienta en uno de los bancos que los tenistas usan para descansar. Rápidamente le dan una toalla y una botella de agua para refrescarse. Los hombres que le acompañan le rodean sin decir nada. Como si estuviesen esperando a que ella decida cuándo se reanuda el entrenamiento. Hasta que ella no lo ordene, nadie se mueve.

Poco tiempo necesita Maria para tomar aire y retomar la práctica. La temperatura es agradable. Se podría decir que perfecta para la práctica del #Tenis, de ahí que todos los que están en la pista vayan en manga corta. Desde la grada, el sol también se hace notar.

La intensidad y los gritos de Sharapova no cesan tras el descanso y uno de sus preparadores le comenta, en el idioma de Shakespeare como en todo el entrenamiento, que no descuide la postura al dar un golpe, pues si lo hace bien estará mejor posicionada para dar el segundo. #Deportes Madrid

Detalles que va corrigiendo sobre la marcha y que, a este nivel, son la diferencia entre un top 10 del ránking de la WTA o un top 20. Y esos detalles, que Sharapova sigue puliendo mientras la dejamos seguir su entrenamiento, son los que espera que se impongan durante la semana que viene para revalidar el título de Madrid.