Wembley fue escenario de lo que sería una nueva decepción del Liverpool esta temporada. Tras la eliminación en fase de grupos de la Champions League, la eliminación en dieciseisavos de la Europa League y con el cuarto puesto de la Premier League bastante complicado, la semifinal de la FA Cup podría ser el salvavidas a una temporada cuanto menos floja.

Brendan Rodgers volvió a apostar por el esquema de juego que más puntos le ha dado esta temporada, una defensa de tres compuesta por Skrtel, Lovren y Can. La novedad fue la vuelta de Gerrard al once en la posición de media punta por detrás de Sterling aunque en la segunda parte acabaría de medio defensivo.

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El Liverpool, sobre el papel era el claro favorito, aunque la irregularidad que ha ido marcando al equipo dejaba serias dudas sobre si realmente lo era. El Aston Villa, por su parte llegaba con una buena racha en la Premier, evitando los puestos de descenso gracias en parte a su delantero Benteke que lejos de hacer grandes registros goleados, había conseguido puntos decisivos.

A los 24 minutos de juego volvió a aparecer Coutinho, sin lugar a dudas, el jugador más en forma del conjunto Red. Tras una jugada de continuas carambolas entre uno y otro equipo, el brasileño consiguió hacerse con el balón y con un disparo raso adelantaba a su equipo. Los villanos, lejos de venirse abajo, seis minutos después igualaron el marcador tras una gran jugada individual de Delph y una definición extraordinaria de Benteke.

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El inicio de la segunda parte siguió los mismos derroteros del final de la primera, un domino claro del Aston Villa. Rodgers en el descanso movió ficha e introdujo a Balotelli en lugar de Markovic, retrasando la posición de Gerrard a medio defensivo acompañando a Henderson.

En el minuto 53, Fabian Delph volvió a convertirse en el protagonista del partido tras marcar el segundo tanto poniendo el 2-1 en el electrónico y saltando así la sorpresa en el Wembley.

El Liverpool era un equipo totalmente desdibujado, anárquico por momentos e, incluso, perdido sin saber qué hacer con el balón. Los villanos tras el gol se echaron atrás y el Liverpool tomó el mando del partido. Fueron numerosas las llegadas de los de Rodgers a la portería rival pero todas ellas sin acierto.

Sterling estuvo lejos de su nivel habitual, Henderson y Gerrard no se hicieron con el centro del campo en las fases importantes del partido y se notó junto con la falta de determinación ofensiva, el lastre de los Reds esta temporada tras la macha de Suárez. El Aston Villa se medirá en la final de la FA Cup al Arsenal el próximo 30 de mayo en Wembley. #Fútbol