La derrota ante el Torino que supuso la eliminación de los leones en la Europa League ha marcado un antes y un después en el devenir de la temporada para el Athletic. Dos victorias en Liga, una en el derbi ante el Eibar fuera de casa y otra en San Mamés ante el todopoderoso Real Madrid. Por el camino, una gran noche de fútbol que clasificó a los de Valverde para la final de la Copa del Rey.

La racha comenzó en una visita al siempre complicado estadio de Ipurua, donde los leones necesitaban dar una buena imagen para despejar los fantasmas tras la eliminación europea. El equipo rojiblanco presentó un equipo sin Laporte ni Aduriz, con Iñaki Williams y Guillermo como referencias. Un solitario gol de Gurpegui a balón parado fue suficiente para sacar los tres puntos gracias a el gran trabajo defensivo realizado por todos los jugadores.

Tras la victoria fuera de casa el equipo dirigido por Valverde se presentó en el estadio de Cornellá para disputar una semifinal de Copa. Sabedores de la importancia del encuentro los once elegidos por el txingurri saltaron al césped con mucha intensidad y ya para el minuto 10 Aduriz había adelantado a los visitantes tanto en el partido como en la eliminatoria. Antes del descanso, Etxeita marcó el definitivo 0-2, con esta victoria los leones se clasificaron para la final que se disputará el 30 de Mayo, en la que se enfrentarán al F.C Barcelona.

Con la emoción y la ilusión del pase a la final muy presente, los rojiblancos recibían en un San Mamés hasta la bandera al Real Madrid de la BBC. Una vez más, la gran virtud del Athletic fue el gran esfuerzo defensivo y la solidaridad que plasmaron todos los jugadores sobre el campo. La gran presión realizada en el centro del campo, con la ayuda de un incansable Williams y un siempre bien colocado Iraola, hicieron que la circulación de los de Ancelotti fuera lenta e imprecisa. Si a esto le sumamos el gran momento de forma de Aduriz, que superó en todos los duelos individuales a los defensas blancos, las sensaciones positivas del equipo se multiplican. Fue el ariete rojiblanco el que marcó el único gol del encuentro con un gran remate de cabeza a centro de Mikel Rico

Con estas dos últimas victorias sin encajar goles el Athletic suma ya cuatro encuentros consecutivos en Liga dejando la portería a cero. Estos resultados han hecho que la confianza de los jugadores crezca, y la aparición de jóvenes como Williams han llevado ilusión a la grada. A estas alturas de la temporada, con la final de la Copa del Rey en el punto de mira, el Athletic está octavo en la tabla a 8 puntos del Málaga y peleará por la séptima plaza hasta el fina de temporada.