Red Bull tiene parte de razón y teme un apagón mediático y un abandono masivo de los aficionados si no se consigue hacer el campeonato más competitivo. La insultante superioridad de Mercedes no consigue hacer feliz a nadie, excepto, claro está a la escudería alemana y a sus pilotos.

Helmut Marko, asesor del equipo austriaco Red Bull ha manifestado que su escudería estaría dispuesta a abandonar la #Fórmula 1 si no se cambian las reglas que rigen en la actualidad a este deporte.

Por su lado, el "jefazo" de la Fórmula 1, Bernie Ecclestone ha tomado parte en el asunto y claramente apoya a Red Bull en este contencioso, vamos, ¡que ve que se le desmorona el chiringuito! E incluso asegura, según informa Marca "que la FIA desveló a Mercedes cierta información privilegiada que permitió un óptimo desarrollo de su motor mucho antes que su competidores".

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Según opinión de Ecclestone se debía de haber congelado la unidad de potencia de Mercedes.

Mercedes, de momento, se carcajea y tacha a Red Bull de mal perdedor. Quizás aquí también tenga razón Mercedes, ya que durante los cuatro años consecutivos en que Red Bull ejercía su dictadura automovilística, con los triunfos de Sebastian Vettel, nunca dijo nada de cambiar las normas ni de igualar las mecánicas.

Lewis Hamilton por su lado, haciendo gala de su ya conocido carácter sarcástico, sugiere a la escudería azul que contrate a mejores ingenieros, aunque también le podría aconsejar que se tomase algunos de sus famosos refrescos a ver si realmente son capaces de darle alas.

McLaren, mientras tanto, ajena a toda esta discusión. No en vano, el bólido que han desarrollado ya está a más de tres minutos (¡sí, minutos no segundos!) de los Mercedes y, por lo tanto, no le importa los cambios que puedan hacerse en las normas.

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Para hacernos una idea de la diferencia en los tiempos, en un circuito de 58 vueltas como el de Melbourne, Hamilton fue capaz de doblar, hasta en dos ocasiones, el McLaren conducido por Jenson Button.

Veremos como acaba todo, pero por el bien de la Fórmula 1 no estaría mal que hubiese más igualdad y competición en los circuitos. Ya empieza a haber aficionados acérrimos a la Fórmula 1 que no madrugan o no trasnochan para ver la competición en directo, y muchos otros pasan de verla en diferido.

Vamos, que tanto se ha perdido el interés por este deporte que hasta Antonio Lobato opta por no ir a los circuitos y se queda retrasmitiendo las carreras para Antena 3, tranquilito desde casa. Un verdadero desastre para el espectáculo que debería de ser la Fórmula 1.