El Chelsea de Mourinho venció al Tottenhan en Wembley, y se llevó el título de la Copa de la Liga a Stamford Bridge. Un gol del capitán Terry al final de la primera parte y uno del delantero Diego Costa fueron suficientes para doblegar al equipo dirigido por Mauricio Pochettino.

El estadio de Wembley presentaba un aspecto espectacular, estaba lleno hasta la bandera y ambas aficiones teñían de color sus respectivos sectores de la grada. Al tratarse de una final ambos equipos no quisieron arriesgar mucho sabedores de lo que estaba en juego, y eso lo plasmaron en los onces iniciales y su planteamiento.

Los blues presentaron un once con cinco defensas, la línea de cuatro habitual y el joven Zouma acompañando a Ramires en el doble pivote.

Anuncios
Anuncios

Por delante, una linea de tres formada por Willian, Fábregas y el belga Hazard. Como punta de lanza el atacante hispano-brasileño Diego Costa. Por su parte, el Tottenham mantuvo su habitual 4-2-3-1 con Harry Kane de referencia y Eriksen como mediapunta. En el doble pivote la pareja Mason-Bentaleb y dos jugadores de gran recorrido como jugadores de banda, Townsend y Chadli.

El encuentro comenzó con dominio del Chelsea y los spurs defendiendo con las líneas muy juntas en su propio campo. Las ocasiones llegaron a los poco minutos de comenzar el encuentro con un disparo de Ramires y un centro que tuvo que mandar a córner Lloris. Pero la ocasión mas clara de la primera parte llegó en una falta directa lanzada por Eriksen que se estrelló en el larguero. Perdió ritmo el encuentro, las defensas superaban a los ataques y ninguno de los equipos conseguía hilar alguna jugada que cambiara las sensaciones sobre el terreno de juego.

Anuncios

Hasta que en el minuto 45, tras una falta lateral botada por Willian, Terry aprovechó un fallo en el despeje de la defensa spur para adelantar a su equipo antes del descanso. 

Tras el paso por los vestuarios, el equipo dirigido por Pochettino dio un paso adelante buscando el empate en el marcador, y eso supuso dejar espacio a la espalda, cosa que aprovecharon Hazard, Cesc y compañía para lanzar peligrosos contragolpes. En uno de esos ataques rápidos llegó el segundo gol del Chelsea, un balón lanzado a la carrera de Diego Costa que tras amagar mandó un centro al área con tanta suerte que pegó en Walker y se coló en la portería.

Con el segundo gol el Tottenham adelantó todas sus lineas, y buscó desesperadamente un gol que le volviera a meterles en el encuentro. En ese contexto los de Mourinho se sentían como pez en el agua, y supieron defender la ventaja en el marcador sin pasar mayores apuros.

Gracias a esta victoria el Chelsea se adjudica el primer trofeo de la temporada y parece que no va a ser el único. En la Premier League tiene un colchón de 5 puntos, con un partido menos, respecto a sus perseguidores y en la Champions League sacó un buen resultado de su visita al Parque de los Príncipes.