El conjunto madrileño estará nuevamente entre los ocho mejores equipos de Europa tras eliminar al equipo alemán desde el punto fatídico. No fue el mejor partido del equipo colchonero en la era Simeone ni mucho menos, pero sí fue capaz de recuperar alguna de las señas de identidad que le llevaron al máximo nivel europeo la temporada pasada.

El Atlético empezó el partido con una presión asfixiante que ahogó la salida de balón del Bayer y consiguió involucrar a una hinchada que celebraba cada recuperación de balón y cada córner prácticamente como un gol, al más puro estilo británico. Fruto de esa presión y de la calidad técnica de jugadores como Arda, Koke y, en menor medida, Cani y Griezmann (porque entran en contacto con el balón menos que aquellos), el Atleti gozó de las mejores ocasiones en la primera parte y consiguió empatar la eliminatoria con un disparo de Mario Suárez que, tras golpear en un defensa rival, atravesó la red de la portería alemana.

Sin llegar a controlar completamente el partido, el Atlético logró que éste se acercara más a un estilo que beneficia sus cualidades, frente a un Bayer Leverkusen en el que sólo la clarividencia del talentoso jugador coreano. Son les permitía aproximarse al área contraria con cierto peligro. Con la eliminatoria ya igualada, ambos equipos pensaron más en la posible derrota que en la victoria en la segunda parte, como bien reflejan los cambios que ambos entrenadores realizaron. Simeone sustituyó a Cani en el descanso por Raúl García, un jugador de mayor trabajo y de gran poderío aéreo que podía decantar la eliminatoria en una jugada a balón parado o peinando balones largos para la entrada en velocidad de los delanteros atléticos. Schmidt, por su parte, sacó del campo al, para mí, mejor jugador ofensivo de los alemanes en el partido Son, e introdujo a Rolfes, un jugador de mucho mayor control y mejores cualidades defensivas. Estos cambios limitaron las posibilidades de evitar la prórroga a jugadas a balón parado o a algún poco probable error individual, debido a la solidez de ambos conjuntos.

En la prórroga, el miedo de ambos equipos a la derrota se acentuó, y sólo un tiro de Raúl García dentro del área y otro lejano de Rolfes rompieron un poco la monotonía instaurada en el partido. Y tras 120 minutos de partido, se podría recurrir al tópico de que llega la lotería de los penaltis, pero yo nunca he creído que esto fuera así, pues considero que la calidad de los jugadores juega un papel mucho más importante. Si bien hay un cierto componente azaroso en lo que se refiere a adivinar dónde va a tirar el penalty un jugador, en una tanda en la que el portero alemán estuvo excelente (adivinó prácticamente todos los lanzamientos e hizo una gran parada a Koke), la diferencia la marcaron los excelentes e imparables lanzamientos de Griezmann, Torres y Mario Suárez, así como la falta de confianza de algunos jugadores del Bayer.

Como ya dije al principio, no fue la mejor actuación del equipo del “Cholo”, pero todo el mundo puede estar seguro de que el Atlético va a seguir compitiendo y nadie va a ser capaz de derrotarles con facilidad. 



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