Para un futbolista hay domingos que comienzan timoratos y con dudas y acaban con felicidad y reivindicación. Eso le ocurrió a Bale contra el Levante en el Bernabéu. Los dos goles del astro galés le redimen, aunque sea durante un tiempo, de las semanas en las que ni ha visto portería ni a sus compañeros a la hora de darles el balón.

Es posible que esa rabia se le pasara por su repeinada cabeza, a juzgar por como celebró el primer gol, tapándose los oídos y dándole una soberana patada al banderín del córner. En fin, parece que sí tiene sangre en las venas.

Pero vayamos a lo meramente futbolístico. La salida de los jugadores blancos al campo, con pitada a Ancelotti y Casillas incluida, no tuvo nada que ver con el fiasco que se observó contra el Schalke 04 en #Liga de Campeones.

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Se vio un equipo mucho más junto, con mayor movilidad y creador de ocasiones. En esto mucho tuvo que ver Modric, un jugador de corte menudo, sin apenas físico, pero que ve el fútbol como pocos. Se apoya en todos y todos le buscan. Su vuelta es, sin duda, motivo de regocijo para la afición.

También la vuelta al centro de la zaga de Ramos dota de personalidad al equipo. Otra buena noticia, sin duda. Jugó el Madrid una buena primera media hora, generando ocasiones y buen fútbol. Y en estas llegó el primer gol del galés, tras jugada coral de toda la BBC, muy criticada en las últimas semanas. Gol y reivindicación doble, por tanto.

Tras la apertura del muro levantino, el Madrid se dejó llevar y concedió el balón al Levante, indolente e inofensivo durante todo el partido. (Keylor Navas no realizó ni una sola parada durante todo el encuentro).

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Sin embargo, cuando mejor jugaba el equipo valenciano, llegó el segundo del Madrid, y, a tenor de cómo se estaba desarrollando el juego, parecía antojarse el definitivo. Y a pensar en el Clásico.

La segunda parte demostró que Cristiano, tras la consecución de su tercer Balón de Oro, no anda fino. Se frustra demasiado por no marcar y eso le descentra a él, a sus compañeros y a la grada. Messi le ha adelantado en la carrera por el pichichi, y eso, en el crack portugués, es inadmisible. Sin embargo, sus reacciones no le hacen bien ni a él ni a su equipo.

Es urgente que se calme y que vuelva por la senda del 2014. Poco más que añadir a un segundo tiempo anodino en el que lo más destacable fue un espuelazo a la escuadra de un jugador diferente como Benzema. La obra de arte no entró, pero se quedará en la mente de los aficionados durante un tiempo.

Del Levante poco que decir, juega en otra Liga y para sacar algo positivo del Bernabéu, hay que estar los 90 minutos concentrados y mirar hacia la portería contraria. Victoria, por tanto, plácida del conjunto de Ancelotti. No será igual en el Camp Nou, donde esperará un Barcelona con el cuchillo entre los dientes y un Messi en estado de gracia. #Real Madrid