A pesar de lo que pudiera parecer, a muchos de los que verdaderamente conocen a Puyol no les ha sorprendido nada que, una vez conocida la cesión del director deportivo del #FC Barcelona, Andoni Zubizarreta, el que fuera capitán del Barcelona haya decidido marcharse detrás de su amigo.

Al contrario de lo que muchos aseguran, las personas no cambian tanto con el tiempo. Al menos no lo hace su esencia, tal y como demuestra el caso de Carles Puyol, quien ha decidido irse a la sombra del tipo que decidió ofrecerle el puesto de segundo de abordo en la dirección deportiva culé en el momento más complicado de la carrera deportiva del capitán azulgrana, cuando una lesión que nunca acababa de curarse, propició su retirada del fútbol profesional.

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Y es que aunque no muchas personas conozcan esta historia, lo cierto es que cuando Puyol todavía era un niño -que eso sí, ya lucía una melena muy similar a la que ahora le caracteriza- tuvo un gesto que marcó para siempre la historia del que fuera su colegio. Entonces, tras superar con solvencia el curso en el que se encontraba, decidió no pasar al siguiente perdiendo un año de formación académica para volver a sentarse al lado al año siguiente del que era su mejor amigo, y que todavía permanece al lado del eterno capitán culé.

Una decisión que fue tan firme que a los padres de Carles no les quedó otra que, de común acuerdo con la dirección del centro, aceptar lo un acto de solidaridad y generosidad impropio para un niño de primaria.

Desde entonces, y como le suele suceder a la buena gente, a Puyol todo le ha ido a pedir de boca.

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Sin ser uno de los mejores jugadores técnica ni tácticamente, su poderío físico y, sobre todo, su inteligencia para saber cómo colocarse, anticiparse y saltar en el momento justo, le convirtieron en uno de los mejores defensas centrales del mundo.

Los actos de generosidad son habituales en su vida privada y pocas veces suelen trascender a los medios de comunicación. El que sí lo hizo fue el de ceder la capitanía para alzar al cielo la Champions League a Eric Abidal, una vez recuperado de un cáncer, para sorpresa del mundo entero.

Lo de su salida es una consecuencia lógica de su manera de ser y de pensar. No hay sorpresa. Quizá la haya en unos meses, cuando Villar le ofrezca el cargo de director deportivo de la Real Federación Española de Fútbol.