Los San Antonio Spurs son los actuales campeones de la final de la liga de #Baloncesto profesional de Estados Unidos, ahí es nada. Incluso estando séptimos en la Conferencia Oeste e incluso sin su base titular siguen como un equipo temible y que ha logrado grandes cosas con más bien poco. Ninguna de sus estrellas es de las mejores de la liga. Todas sus figuras han logrado ser figuras a nivel mundial porque tienen a un equipo enorme detrás que les ha llevado pasito a pasito a la gloria. Tienen varios anillos en su haber y tienen a uno de los tríos de jugadores con más victorias de un campeonato que ha tenido a gente como Larra Bird o Michael Jordan paseándose por las canchas de Estados Unidos.

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Y, sin embargo, siguen siendo grandes por el equipo, lo que hace que incluso sin Parker en el campo puedan ganar con cierta solvencia.

En el enfrentamiento de anoche contra los Memphis Grizzlies ambos equipos sabían que la lucha sería encarnizada, pues cada equipo tiene a sus mejores jugadores en la misma posición que el otro, con lo que no sería sencillo que ninguna de las estrellas rutilantes que esa noche combatirían en el FedExForum de Memphis llegase a brillar especialmente en las estadísticas.

Luchaban la veteranía contra la juventud. Tim Duncan, uno de los mejores pívots de las últimas dos décadas, contra el ariete y muro en que se ha ido transformando con los años Marc Gasol. La insultante juventud de los hombres bajitos de los Memphis Grizzlies contra el ya veterano y curtido en mil batallas Manu Ginobili.

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Muy pocos se atrevían a predecir una victoria de uno de los dos equipos incluso a pesar de la herida gravísima que representaba la baja de un hombre como Tony Parker para los San Antonio Spurs.

De hecho, fue esa herida la que acabó costando el partido a los texanos, pues precisamente por ella se fue desangrando. Mike Conley, base de los de Tennessee no paró en todo el partido de hurgar en ella y acabó sacando 30 puntos que destrozaron completamente el marcador, pues fueron casi un tercio de todos los que anotaron los Memphis Grizzlies. Por lo demás, un espectáculo sublime de un equipo que demostró por qué es el campeón del último anillo frente a un equipo que es muy posible que le suceda si sigue haciendo partidos como el de anoche. Al final un 95 a 87, pero la verdad es que, salvo para las estadísticas, anoche el resultado fue lo de menos. Una de esas noches que nos hacen recordar a los aficionados por qué amamos el baloncesto.