Pasaban sólo diez días desde que el Barcelona se impusiera con facilidad en Liga a un Atlético de Madrid que en aquel choque no estuvo a la altura competitiva que acostumbra. Diez días, que han supuesto tiempo suficiente para que el Cholo le diera un cambio de cara a su equipo, sin grandes variaciones en el once inicial pero con una serie de modificaciones tácticas, imprescindibles para optar a discutirle la eliminatoria al conjunto culé.

Ayer, lo peor para el Atlético fue el resultado, encontrándose con un gol en contra en los últimos minutos del choque, que si bien puede resultar merecido teniendo en cuenta el buen trabajo ofensivo blaugrana, supuso un jarro de agua fría para los colchoneros, que habían aguantado el empate sin goles durante casi 85 minutos.

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El primer cambio significativo respecto al encuentro liguero fueron las ayudas defensivas. Tanto Koke como Gabi realizaron un esfuerzo encomiable, apoyando a sus laterales en la más que difícil tarea de parar a Messi o Neymar y tratando de imposibilitar los famosos triángulos asociativos en ambas bandas del ataque culé. Es cierto que cuando se trata del astro argentino, en ocasiones ni tres hombres son suficientes para pararle, pero dichas ayudas contribuyeron enormemente a restar potencial ofensivo al Barcelona.

Además, destacó el adelantamiento de las líneas de presión desde los primeros minutos. El Atlético intentó ahogar la salida de balón de un Barca muy abierto, que en algunos momentos se vio obligado a hacer uso del desplazamiento en largo. El posicionamiento defensivo rojiblanco se situó varios metros por delante de su área, esquivando así uno de sus principales errores del último choque.

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Por otra parte, el repliegue defensivo que más tarde sería alabado por Luis Enrique en rueda prensa, nos dejó a un Atlético muy junto dentro de su campo, con el fin de intentar imposibilitar el magnífico toque culé a base de continuas coberturas y un derroche físico importante. De ahí que la mayoría de ocasiones de peligro barcelonistas nacieran en las bandas, gracias a las incorporaciones de sus laterales, quienes ofrecieron una alternativa a sus hombres de dentro, al tiempo que dividían la atención de los defensas rivales.

Les faltó la claridad habitual en sus contragolpes, principalmente debido a una gran presión adelantada del Barcelona, que ha demostrado una clara mejoría en este aspecto durante los últimos partidos. Además, Piqué y Mascherano se mostraron impecables en las pocas ocasiones en las que el Atlético consiguió superar las dos primeras líneas de presión, arruinando la mayor parte de opciones ofensivas rojiblancas. Es cierto que aún les quedaba la vía del balón parado, pero en esta ocasión, el Barca muy bien posicionado y que también demostró tener más que estudiado a su rival, impidió que los colchoneros crearan grandes ocasiones de peligro.

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En estas se llegó a los minutos finales del choque, con un Atlético que parecía haber hecho los deberes y un Barcelona que no dejaba de buscar alternativas atacantes, pero a quien parecía faltarle la chispa habitual en los metros finales. Llegado el minuto 37 de la segunda mitad un claro penalti cometido por Juanfran sobre Busquets terminó con Messi celebrando el 1-0 sobre el césped del Camp Nou, no sin algo de suspense.

El resultado final, muy bueno para el Barcelona, que consiguió mantener su portería a cero, nos deja un partido de vuelta apasionante en el horizonte. Noventa minutos en el Calderón son especialmente largos, pero bien es sabido que el Barca pocas veces se marcha sin marcar. En sólo una semana podremos disfrutar del desenlace. #FC Barcelona #Deportes Barcelona #Deportes Madrid