Fernando Torres no atravesaba por su mejor época, sin sitio en el Chelsea de Mourinho y sin suerte en un Milan que no pasa por su mejor época. Los delanteros pasan por rachas y en el caso de Torres era bastante mala, muchos lo daban ya por acabado para el #Fútbol de élite. 

El delantero de Fuenlabrada tiene 30 años, edad en teoría magnífica para un jugador, si el físico acompaña y  puede sumarle una característica que no tenía cuando marchó para Liverpool, la experiencia. Quizás esta experiencia es la que le daba esperanza en poder volver a rendir de nuevo, que mejor lugar que el Atlético de Madrid, su casa. Este Atlético de corazón ha llegado a ser un equipo muy potente entrenado por Simeone, su técnico ahora y su ex compañero en el pasado, tiene lo que ansiaba, cariño de la afición y confianza por parte del técnico.

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¿Qué puede sentir Torres cuando haya acabado el partido? liberación supongo, los que hacían chistes de él ahora callan, o pondrán excusas peregrinas. La realidad son los números y también las sensaciones, ambas son ahora favorables a Fernando. El jugador que nos hizo campeones de Europa en aquel histórico partido contra Alemania ha vuelto para quedarse.

Ha sido solo un partido, pero para un colchonero de verdad, este partido significa algo más, y sus goles han ayudado a pasar una eliminatoria. El futuro de Fernando parece tomar fuerza y su crecimiento si continua puede ayudar a que el Atlético aumente sus posibilidades de llegar a final de temporada con fuerza. Plantilla limitada en poderío si la comparamos con la del Real Madrid o del Fc Barcelona pero segura de sus posibilidades y confiada en el trabajo de un Simeone que quizás ha conseguido convertir a la defensa rojiblanca en la más fuerte a día de hoy del continente.

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Torres hoy descansa tranquilo, marcó para demostrarse a él mismo que puede volver a ser importante por su presente y no solo por su pasado, también porque indirectamente ha regalado esos dos goles a los que han creido sin dudas en Fernando y como no, a los que dudaban de su condición. ¡Bienvenido Fernando