Mucho se ha hablado en los últimos tiempos por los pasillos de la Comunidad de Madrid de la necesidad de unir las estaciones de esquí de Valdesquí y el Puerto de Navacerrada, la primera de titularidad privada y la segunda perteneciente a la Comunidad de Madrid, de ámbito público, al igual que se está realizando en otras estaciones tanto de nuestro país como del resto del continente, lo que ha supuesto un duro enfrentamiento entre partidarios y detractores.

Ambas estaciones están situadas en la parte más occidental de la Sierra del Guadarrama, en su vertiente de Madrid, en pleno corazón del Sistema Central, compartiendo un mismo punto elevado, la Bola del Mundo, con más de dos mil metros de altitud, donde en su cara norte se sitúa Valdesquí y en su cara sur el Puerto, por lo que comparten un mismo espacio geográfico y se unen en ese punto.

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Pero hay que saber los argumentos de unos y de otros para sus críticas o bendiciones. Por parte de las posibles voces en contra se sustentan en un impacto en una zona recién catalogada como Parque Nacional, donde una intensificación se usos, y más hablando de estaciones de esquí, supondrá un aumento importantísimo en el número de vehículos, nuevas construcciones, ampliación de pistas, telecabinas,...todo ello sobre un espacio ya de por sí masificado y que soporta un importante impacto por la cercanía con una gran ciudad como Madrid y otra manera de crecer.

Las voces que se levantan a favor de su unión esgrimen que ya de por sí están unidas, que habría que realizar muy poca infraestructura (acondicionar su unión por la Bola del Mundo), su impacto económico en una zona rural y las continuas transformaciones que se hacen en otros espacios de nuestro país y de Europa en cuanto a estaciones de esquí se refiere.

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Sea para bien o para mal, una posible unión resultaría una estación de esquí de unos 60 kilómetros esquiables, donde ya podría competir con otros espacios esquiables cercanos para la atracción de visitantes, aunque conllevaría una masiva afluencia de visitantes y esquiadores a una zona ya de por sí saturada.