A eso de las ocho y media de esta mañana se inició una reyerta entre aficionados radicales del Atlético y del Deportivo. Según un testigo presencial los hinchas del Atlético estaban esperando que llegaran los autobuses de A Coruña con motivo del partido que iba a disputarse ese mismo día a las doce.

La pelea que empezó con unos cincuenta hombres se fue masificando hasta acabar en un campo de batalla en la que participaron más de doscientos hinchas, no sólo del Atlético y del depor si no también radicales del Rayo, Alcorcón y del Sporting. Estos últimos ya tuvieron altercados con los aficionados gallegos en febrero de este año.

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Fuentes aseguran que esto se veía venir y que ambos grupos se habían citado con otros grupos radicales antes del comienzo del partido. Sin embargo, el partido había sido declarado de bajo riesgo por La Comisión Nacional contra la Violencia y el dispositivo era el previsto para los partidos habituales, lo que implicaba que no había policías para vigilar los desplazamientos de los grupos de aficionados que llegan a la ciudad y tampoco estaban desplegados en el momento en el que empezó el altercado, puesto que todavía faltaban varias horas para el partido.

La reyerta se ha saldado con un muerto, "Jimmy" hincha del Depor, y doce heridos por arma blanca. Entre ellos una agente de la Policía Nacional. De momento ya son veinticuatro los detenidos junto con otros cien identificados.

Rápidamente el presidente del Deportivo, Tino Fernández, ha condenado el suceso y en una entrevista a la Cadena Ser ha asegurado que las entradas que tenían los ultras no eran las entradas que el Atlético les cedió y que desconocía por completo su intención de viajar el día del partido.

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La Liga de #Fútbol Profesional (LFP) también condenó el acto y emitió un comunicado en el que mostraba su repulsa por lo sucedido. "La LFP ha sido firme en su intención de suspender la disputa del encuentro sin que haya sido posible", dice la nota, "Desde la institución se trabaja junto a Aficiones Unidas, el Cuerpo Nacional de Policía y todos los clubes y SAD para erradicar la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el fútbol profesional".

A pesar de los incidentes el partido no fue cancelado aunque los aficionados pitaron a los seguidores del Frente Atlético cada vez que estos intentaron iniciar alguno de sus cánticos.