El tema del #Fútbol resulta un tema cada vez más convulso. Son tales las cantidades de dinero que genera el deporte rey que más de uno intenta "pescar" a su modo particular, aunque vaya contra la ética dicha actitud. De esta manera, el mundial es la élite del fútbol, donde compiten los mejores jugadores a nivel mundial, con el objetivo de ser campeones con el país que les vio nacer (o a otros crecer futbolísticamente hablando). Así, la influencia que dicho evento tiene a nivel mundial, así como las cantidades de dinero derivadas de todas las actividades que engloba dicho mundial, reporta un más que interesante caldo de cultivo, para que cualquier organización, sea local o nacional sin una ética que les aparte de la #Corrupción intente pescar en dicho caldo.

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Así, surge la historia de Phaedra Almajid, el cual es un miembro de la candidatura de Qatar 2020, cuyas declaraciones han sido bastante incómodas. Según comentó a la revista 'France Football', el era miembro de la expedición qatarí, y según comenta, observó claros sobornos orientados fundamentalmente hacia los países africanos, cuyos recursos son más limitados que los occidentales. De esta manera, Phaedra, describe una conversación que tiene lugar en un lujoso hotel de Angola, donde tiene lugar una "amistosa" reunión entre los dirigentes de ambas delegaciones, la angoleña y la qatarí.

Así, tras una cierta cordialidad entre las mencionadas delegaciones, a través de una intermediaria que hablaba francés le dijo a el dirigente africano que en los próximos días iba a donar a su delegación 1 millón de euros, que posteriormente subió a 1 millón y medio, preguntándole finalmente si tenía su apoyo, a lo que el dirigente angoleño respondió afirmativamente.

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Una hora después, ocurrió el mismo suceso, con distintos protagonistas, según relata Phaedra, hubo una reunión posterior en la misma suite con otro dirigente de otro país africano, al cual le ofreció sin peros y señales otro millón y medio de euros con fin de donación a su delegación. Posterior a lo cual, pidió a la propia empleada del hotel que había intercalado las traducciones con ambos dirigentes africanos, completa discreción ante lo que acababa de presenciar.