Las tornas han cambiado, el #Fútbol chino se encontraba en su peor momento y algo había que cambiar. El fútbol chino había llegado al fondo de su pozo, donde la corrupción azotaba a todos los niveles de éste, desde los árbitros, dirigentes pasando hasta los propios futbolistas, donde no pasaba una semana sin que no saltara una noticia que aconteciera a un tema de amaños de puestas deportivas, compra de partidos... Lo cual llegó hasta tal punto que se produjo hasta el cese de la publicidad, por parte de los patrocinios y de su puesta en vista de China, llegándose incluso a cesar sus contratos con los clubes y la propia federación.

Sin embargo, los tiempos han cambiado y cada vez son más florecientes en el fútbol chino. Actualmente, se encuentran en auge los clubes, que empiezan a llamar la atención por todo el mundo. Las estrellas que esperan una retirada dorada en China se van sucediendo año tras año y, aunque actualmente no tienen la capacidad para competir con los actuales clubes europeos, cada vez están más cerca de ponerse a su nivel.

De cara a conseguirse el impacto que desean, el dinero destinado a la cantera, por poner un ejemplo claro y evidente, ha aumentado en los últimos años hasta 5 veces, así como el dinero que se invierte en fichajes alcanza también cifras parecidas. Desde la Federación China, están un poco bloqueados ante tal auge, mostrándose algunas limitaciones y carencias que deben ser suplidas. De cara a lo mencionado, conviene recordar el curioso caso de que los clubes de fútbol actualmente son los que están pagando a las televisiones para que se emitan sus partidos, lo cual en Europa se considera una locura, donde los ingresos que presentan los clubes al más alto nivel por parte de la televisión representan un alto porcentaje. Asimismo, todos los clubes están patrocinados, deportivamente hablando, por la empresa Nike, hasta el momento no permitiéndose la entrada de otras con el consiguiente bloqueo de ingresos.

El fútbol chino no se pone tope y incluso aspiran, según sus propias palabras, a competir al más alto nivel con las selecciones más potentes del mundo. El techo que ellos mismos se ponen no es bajo y el futuro dirá si realmente están bien encaminados o han dado palos de ciego.