El verano del año 2014 se planteó al Barcelona como uno de los más complicados de los últimos años, si no uno de los más transcendentales que se recuerdan recientemente. Y todo esto es debido a la propuesta de renovación que iba a realizar a este equipo. Lo primero de todo fue aclarar las salidas del club, salidas polémicas debido a que se marcharon jugadores de renombre pero se quedaron jugadores que mostraban un nivel mucho más bajo que estos, que fueron Cesc Fàbregas y Alexis Sánchez. Sin embargo, se cerraron algunas de las llegadas, pero con la peculiaridad que tan solo un fichaje ilusionó a la afición, y este fue el del "crack" mundial Luis Suárez.

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Las otras llegadas fueron vistas por la afición con los ojos medio cerrados, debido a las grandes expectativas de la afición sobre esta renovación profunda.

Llegando al final del verano nos encontramos con un equipo con falta de salidas y llegadas justas y tampoco muy esperanzadoras. Y es aquí donde ocurre algo que echa abajo todo lo que se prometió al final de la pasada temporada. Tras la supuesta marcha de Daniel Alves y la llegada de un lateral derecho, nos encontramos que Alves continúa una temporada más y se ficha a un jugador brasileño de bajo renombre llamado Douglas Pereira. Fichaje inesperado y mucho más si la gran mayoría de la afición se esperaba a algún jugador propio de la titularidad en el primer equipo, estos fueron desapareciendo debido a marcha a otros equipos, como en el caso de Aurier, jugador que demostró su calidad en el mundial y que finalmente completó las filas del Paris Saint-Germain.

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No obstante, se esperó, se quería ver a ese jugador venido de Brasil, incluso poder ilusionarse de ser un nuevo Adriano para el Barcelona. Un jugador de buen rendimiento en calidad al precio que se pagó por él, no obstante llegó el debut en La Rosaleda. Y se demostró que, de nuevo, se trató de un fichaje de bulto para la plantilla, sin nivel para ésta, como ha demostrado en los últimos minutos que ha podido disputar con el equipo, lo que ha resultado una decepción total e incluso se pide su salida. Llega el punto de que los aficionados pierden la esperanza en la gestión del F. C. Barcelona, especialmente en la figura de Zubizarreta. La afición ya está cansada, quieren refuerzos que enriquezcan al equipo, no jugadores que solo sirvan de relleno. #FC Barcelona