Domingo, 9 de la mañana. Madrid amanece cubierto por la niebla. Las inmediaciones del Vicente Calderón comienzan a vestirse de gala para recibir a las 12.00 al Deportivo de La Coruña. Sin embargo, los aficionados radicales de ambos equipos tenían otros planes para las horas previas al encuentro. La noche anterior, se habían citado a través de WhatsApp para pelearse a primera hora de la mañana en la zona de Madrid Río, muy próxima al estadio colchonero. En el mensaje en cadena se prohibía el uso de armas blancas, algo que ninguno de los dos bandos cumplió.

Los vecinos de los bloques aledaños salieron a sus balcones alertados por los ruidos, poco habituales en una temprana mañana de domingo.

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Con sus teléfonos móviles, grabaron lo ocurrido, para que poco tiempo después muchos medios nacionales e internacionales se hicieran eco del brutal incidente. En las grabaciones, se ve a los hinchas radicales agrediéndose con palos, sillas de terrazas, cubiertos y cualquier elemento de la vía pública que encontrasen.

Un vecino vio cómo un hombre caía al río Manzanares, tras haber sido acorralado y agredido por varios de sus 'enemigos'. Entorno a un cuarto de hora después, los Bomberos de Madrid consiguieron sacar al hombre del río con vida. Los médicos del SAMUR se encontraron a un varón clínicamente muerto, en estado de hipotermia y prácticamente asfixiado tras haber permanecido más de diez minutos dentro del río, que en esa zona es bastante profundo. El paciente fue trasladado al Hospital Clínico San Carlos de la capital cuyos facultativos no pudieron salvarle la vida.

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Alrededor de las tres de la tarde se confirmaba la desgracia: el agredido había fallecido a la edad de 43 años, dejando viuda y un hijo pequeño.

Sorprendentemente, tras el incidente ocurrido en Madrid Río, ni la LFP ni los equipos que iban a enfrentarse decidieron posponer el partido. Ante este tipo de situaciones, las máximas autoridades del #Fútbol deberían plantearse la expulsión de los sectores de aficionados radicales de los campos. El fútbol, como cualquier deporte, se basa en la diversión, en el juego y en la deportividad. Todos estos rasgos distan demasiado de los comportamientos de cualquier grupo de hinchas radicales, pertenezcan al equipo que pertenezcan. Centrémonos, pues, en el fútbol, y olvidémonos de una vez de la violencia.