Leo Messi parece no cansarse nunca. Da igual que en la última semana se haya cuestionado su futuro en el Barça, da igual que parezca este año el balón de oro se lo llevará su máximo rival Cristiano Ronaldo. A Messi parece importarle más bien poco todo lo que salvo los 90 minutos de un partido. Entonces si, despierta la bestia goleadora que lleva dentro y destroza a quien tenga enfrente; hoy le ha tocado al Espanyol. La misma bestia y la misma furia que le han convertido con 27 años en el máximo goleador en la historia del Barça y de la #Liga.

El partido no podía empezar peor para los culés, que en el minuto 13 vieron como Sergio García (no podía ser otro) aprovechaba una pérdida de Busquets para fusilar a Bravo ante la pasividad de un Piqué que en ningún momento hizo amago de ir a robarle el balón. Con el 0-1 a favor y con todavía gran parte del encuentro por disputarse el Espanyol supo encerrarse atrás y esperar pacientemente a que surgiera otra ocasión perfecta para poner tierra de por medio en el marcador. Cierto es que tuvieron alguna ocasión, pero primero Sergio García -que disparo muy flojo- y luego Víctor Sánchez -que controló demasiado largo- no supieron aprovechar.

En defensa, el Espanyol tapaba los huecos como podía. Era tan descarado el repliegue que Alves y Jordi Alba jugaban como extremos y Rakitic prácticamente sobre la línea del borde del área. Pero el peligro sólo llegaba en balones parados. Primero, una falta desde la frontal de Messi al travesaño que dejó temblando la portería y a los pericos y luego más tarde un cabezazo de Piqué a la salida de un córner que Kiko Casilla atajo sin problemas.

La ventaja seguía siendo favorable a los de Sergio González, pero poco a poco el equipo azulgrana iba arrinconando a su rival cada vez más. Y fue entonces cuando, en el último suspiro del primer cuarto, Messi conectó un zurdazo ajustado al palo izquierdo imposible para Casilla. Era el último segundo del tiempo añadido y parte del gran trabajo del Espanyol se fue al traste cuando Messi quiso. Era su primer aviso de la tarde.

Empezó la segunda parte y Messi de nuevo instauró sus propias leyes. Con el partido en empate, el Espanyol encerrado y toda una segunda parte por disputarse, cualquiera pensaría que 45 minutos son más que suficientes para buscar la victoria con paciencia. Pero los genios no entienden de lógica. Así, en el minuto 50, tras un pase de Luís Suárez en la frontal para el 10 azulgrana, Messi rompió a Fuentes con un caño memorable y batió a Casilla sin problemas. 2-1, partido encarrilado y todo lo había hecho el solito.

Cuando todavía estaban asimilando el nuevo panorama, el Espanyol se encontró con un cabezazo de Piqué que ponía el 3-1 y dejaba el partido prácticamente sentenciado. Pero todavía quedaría tiempo para más: Pedro se reencontró con el gol diez jornadas de liga después y Messi puso el 5-1 definitivo tras una triangulación de pases que recordó a los mejores momentos del Pep Team de hace unos años. La victoria deja a los culés a dos puntos del Real Madrid, que sigue como líder, y a Messi con 13 goles en 14 jornadas. En su lucha por convertirse en el mejor de todos los tiempos, Messi dejó para el recuerdo otro partido memorable en el derbi de Barcelona. #Lionel Messi #Futbol