Los Charlotte Hornets son uno de los equipos que hoy por hoy, tienen más futuro que presente en la Conferencia Este. La actual temporada de #Baloncesto no ha sido diseñada en este equipo para ganar títulos y apenas si para ganar partidos. Es una campaña en la que los jugadores irán adquiriendo experiencia para que en el futuro puedan llegar a ganar los títulos, exactamente del mismo modo que hizo su propietario, Michael Jordan, cuando era jugador en los míticos Chicago Bulls.

El caso de los Denver Nuggets es completamente opuesto. Se trata de un equipo hecho ya y que gira en torno a su estrella, un Kenneth Faried que está llamado a ser el líder de cualquier tipo de logro que obtenga la agrupación de Colorado tal como está diseñada.

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Por ahora, no ha logrado nada en la Conferencia Oeste, en la que ha tenido que competir con conjuntos como los Golden State Warriors, los Memphis Grizzlies o los Portland Trail Blazers, contra los que poco tiene que hacer.

Los Charlotte Hornets plantearon desde el principio un encuentro en el que Kenneth Faried fue el principal objetivo de la defensa de los de Carolina del Norte. Sin embargo, no fueron capaces de generar sobre el jugador de los Denver Nuggets un aislamiento. Esto les dejó, al final del enfrentamiento, un mísero botín de sólo 8 puntos, muy por debajo de las medias que suele manejar este jugador en la mayor parte de sus partidos. Sin poder hacer girar el juego alrededor de su jugador estrella, los Denver Nuggets no tuvieron capacidad de reacción y fueron perdiendo la comba del partido hasta acabar, cada uno de los cuartos, más lejos de los Charlotte Hornets que el anterior.

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Para cuando llegó el momento de oír el pitido final, los de Carolina del Norte estaban ya muy por delante en el marcador. Además, habían logrado que durante todo el juego pareciera imposible que los Denver Nuggets pudieran parar la sangría de puntos. Cuanto menos llegar a restañar la brecha, hasta dar la vuelta a un marcador que acabó en un 110 a 82. El resultado no dejó lugar a dudas sobre el ganador del encuentro y colocó a los de Colorado en una posición muy mala moralmente.