Llegaban los Cavs con ganas de resarcirse tras un partido desastroso en la cancha de los Pelicans, en el que sólo Lebron dio cuenta de su nivel. En frente, una de las mayores decepciones de lo que llevamos de temporada, los Hornets de Michael Jordan.

Aún con la resaca del record de Kobe en el ambiente, al astro de los seis anillos le tocaba volver a ver cómo le pasaban por encima. Bueno, en este caso cómo los Cavaliers de Lebron y compañía se paseaban por la pista frente a sus Charlotte Hornets, convertidos por momentos en espectadores de lujo del Quikens Loans Arena.

Comenzaron los del Estado de Ohio dejando claro quién mandaba en la cancha.

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A los siete minutos de juego el 21-0 del marcador hacía frotarse los ojos a los espectadores, que intentaban hacer memoria, tratando de recordar una paliza igual en el arranque de un partido de NBA. Lebron, Irving y Love sumaban en cada ataque en lo que por instantes, parecía un partido de entrenamiento. Pero intentaron reaccionar los Hornets, con Kemba Walker a la cabeza. El base de Charlotte volvió a atacar la canasta entrando desde fuera una noche más, con la facilidad con la que un cuchillo corta la mantequilla. Al final del primer cuarto, la ventaja se había reducido a 17 puntos (17-34).

Incluso asustaron los visitantes con una posible remontada en el segundo, poniéndose a tres (40-43) a base de triples y desacierto local, pero poco duró la esperanza. El tridente de Cleveland, decidido a hacer de su cancha un fortín, no pierden allí desde el 19 de noviembre, dio el relevo a los suplentes para fijar la ventaja en nueve puntos al descanso.

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En el tercero, más de lo mismo. Al Jefferson y Walker trataban de sostener a unos Hornets que volvieron a reducir la ventaja a tres puntos (59-62), pero daba la sensación de que en el momento que lo deseara, Lebron sentenciaría el choque. Entre él y Kevin Love sellaron la diferencia en doce puntos antes de llegar al último cuarto (68-80) y a decir verdad, viendo su superioridad en la pista la remontada se intuía casi imposible. Y el milagro no llegó.

El último cuarto sirvió para engordar las estadísticas de las estrellas de Cleveland. King James se alzó hasta los 27 puntos con un 11 de 19 en tiros de campo y 13 asistencias, mientras que Love no se quedó atrás, con un 7 de 14, 4 triples y 18 rebotes. El mejor de los Hornets fue Kemba Walker, quien completó un día más en la oficina con 24 puntos y 5 asistencias, dejando su marca personal en varias entradas a canasta espectaculares.

Al final, 88-97 y los Cleveland Cavaliers que fijan su récord en 14-9, manteniendo su racha de victorias como local. Un conjunto en formación, que no deja de ofrecer una de cal y una de arena, pero que no olvidemos, cuenta con Lebron James entre sus filas, suficiente para seguir soñando con lo más alto. #Estados Unidos #Baloncesto