Menos de una temporada y media. Ése es el tiempo que ha necesitado #Carlo Ancelotti para demostrar que Florentino Pérez no se equivocó en el verano de 2013, cuando pagó entre 4 y 5 millones de euros al PSG para poner en manos del técnico italiano el nuevo proyecto blanco.

La Décima, una Copa del Rey, el buen juego desplegado y la acertada gestión del vestuario blanco son los hechos tangibles que avalan la labor desarrollada por Ancelotti desde su llegada al club de Concha Espina. Ahora, tras conseguir su decimoséptima victoria consecutiva frente al Cornellá, el #Real Madrid atraviesa el mejor momento de la temporada, presentando unos números que ilusionan al madridismo y, que a estas alturas del calendario, invitan a pensar que el club blanco puede estar ante una temporada histórica.

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Pero en el fútbol, como en la vida, detrás de un gran éxito siempre hay un gran trabajo. Ancelloti comparte en su libro "Mi árbol de navidad" las líneas fundamentales de trabajo sobre las que desarrolla su labor de entrenador, que se resumen en cinco claves, que le han llevado a conseguir un currículum envidiable, en el que destacan tres Champions, tres Supercopas de Europa y un Mundial de Clubs, entre otros títulos, y que también ha aplicado en el Real Madrid.

1. Un objetivo claro. El día de su presentación en el Bernabéu, Carletto sintetizó en una frase el objetivo que todo el staff técnico se había marcado como meta:<<Vamos a trabajar por jugar un fútbol que pueda dar a los aficionados felicidad>>.

2. El valor de la programación. Ésta confiere gran eficacia al trabajo. En ella se debe incluir una correcta preparación del macrociclo, es decir, de una gran parte de la temporada de competición, una planificación coherente de los medios a utilizar y una programación de la sesión diaria que tenga en cuenta el número de jugadores disponibles.

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Este punto resultó clave para conseguir los dos títulos de la pasada campaña. En ambas finales el equipo se impuso físicamente en los tramos finales del partido tanto al Barcelona en la Copa del Rey, como al Atlético de Madrid en la Champions.

3. Creación de un grupo fuerte y cohesionado. Para ello, es básico dotar al equipo de una identidad táctica e imprescindible mantener un nivel de adhesión al proyecto colectivo de todos los elementos que lo componen. La alternancia en la portería entre Casillas y Diego López zanjó la innecesaria polémica creada por Mourinho, recuperó para el equipo a los dos porteros y elevó el nivel de compromiso de ambos.

4. La comunicación es el centro de la gestión del grupo. Di María pasó de villano a héroe en tan solo unos meses. Un jugador enfadado, desencantado y desconectado, capaz de regalarle a la grada un gesto obsceno tras una sustitución, terminó siendo junto a Cristiano Ronaldo, el eje del equipo. <<Di María tiene la puerta de mi despacho abierta>>, afirmó en rueda de prensa Carletto cuando la situación era límite.

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Y es que para el técnico italiano, el entrenador debe estar disponible para hablar con el jugador siempre que lo desee para poder comunicarle y explicarle todo lo que el futbolista demande.

5. El entrenador es el primero que da ejemplo. Transmitir a todo el equipo seriedad, disciplina, profesionalidad y atención al interés del grupo por encima del individual es esencial para exigir y recibir lo mismo de sus jugadores.

El reconocimiento al trabajo que está realizando en el Real Madrid ha llegado esta misma semana, cuando Carlo Ancelotti ha sido nombrado finalista, junto a Löw y Simeone, del premio a mejor entrenador del año 2014.