Los medios de comunicación hablarán mucho esta semana, nos contarán de que va la película del mundo de las aficiones y sobre todo de los ultras. Ocurre algo como lo de los incidentes acaecidos en el Calderón y todo el mundo opina, sepa o no sepa. Los que conocemos de que va el #Fútbol en este país, no necesitamos escuchar las noticias que pese a la buena voluntad (en la mayoría de los casos) se sirve con frecuencia de medias verdades.

Los ultras en su gran mayoría empiezan con 15 añitos y hasta los 25/30 aguantan la mayoría, cuando bien el trabajo, la novia o el sentido común les dicta que está muy bien animar a tu equipo pero es una payasada meterte 500 km para pegarte con un aficionado de otro equipo que no sea el tuyo en vez de disfrutar del turismo en la ciudad.

A partir de esa edad lo que queda son gente con antecedentes, mala vida o sin mejor cosa que hacer que desperdiciar una vida que no tiene sentido.

Anuncios
Anuncios

Esta es la realidad o sino ¿Cuantos ultras se pueden ver de 40 años? Estos son los ingredientes de los movimientos ultras, unos más y otros menos.

Las directivas de los equipos se sirven de estos grupos para animar, muchas veces he oído "¿Qué quieres que les digamos que no animen? ¡Si son los únicos que lo hacen!" o un "Si los prohibimos entrar me pillan por la calle y soy yo el que paga el plato roto". Una mezcla de interés y miedo se complementan, en unas relaciones extrañas que terminan en más de una vez entre grupos de un mismo equipo que se han llegado a pegar entre ellos, como en Zaragoza hace escasas fechas.

Los ultras, esos defensores de una ciudad que nadie les ha pedido que les defienda y que utilizan la coacción para tener entradas gratis, viajes gratis y demás ventajas que en más de una ocasión vienen del mismo club. Todo por un entidad deportiva que mientras que la cosa no se ponga muy negra, mirará para otro lado y seguirá permitiendo que eso ocurra, ya que son meros instrumentos.

Lo triste es perder la vida por unos colores que al fin y al cabo si lo mira uno fríamente son 11 tíos que juegan con un balón y que en el actual fútbol profesional, a veces no juega ni un solo jugador de la propia ciudad.

Anuncios

Da verdadera pena estar en una peña y que los niños de 17 se vayan de la tuya a un grupo ultra para notar ese "caché" del miedo y la coacción en tu población o en los desplazamientos. Con suerte a los 25 lo dejan para echarse novia o con menos suerte reciben una puñalada, acaban en prisión o con el peor de las perdidas que no son los años, sino la vida.