Inolvidable. Así es como describe Carlo Ancelotti el año 2014 para su equipo, el #Real Madrid. El técnico italiano no exagera un ápice en su descripción, puesto que su equipo ha ganado en este año la Copa de SM El Rey, la Champions League y el Mundial de Clubes. Además, cierran el 2014 siendo líderes de la Liga y llevando 22 victorias consecutivas. El objetivo de los blancos para el 2015 es intentar mantener estos números de récord durante mucho tiempo y conseguir alargar su estela.

Anoche, el Stade de Marrakech presenció la final del Mundial de Clubes 2014. El encuentro fue bastante bronco: los jugadores de San Lorenzo plantearon un juego muy brusco, con muchas interrupciones, faltas y tarjetas.

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Su objetivo era alterar los nervios de los jugadores del Madrid para conseguir sacarles de la dinámica del partido. Durante buena parte del primer tiempo lo consiguieron. Los ánimos estaban demasiado caldeados como para conseguir un gol que les pusiera por delante en el marcador. Sin embargo, uno de los héroes del equipo acudió a su rescate. En el minuto 36, Sergio Ramos cabeceó con maestría un saque de esquina lanzado por Toni Kroos. Como hizo en Lisboa, el camero fue el mayor artífice de la victoria de su equipo anoche. Por eso, y pese a estar lesionado en su muslo izquierdo, se llevó el Balón de Oro de la competición.

Con la final encarrilada, en el minuto 52 Gareth Bale, otro especialista en marcar en finales, dio a los suyos el gol de la tranquilidad. El segundo tiempo fue distinto al primero, en tanto que los argentinos no supieron mantener la excesiva intensidad de los primeros minutos, sobre todo al saberse por detrás en el marcador.

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El encuentro terminó con un 2-0 a favor del Real Madrid que les convirtió en Campeones del Mundo de Clubes. El Balón de Oro del torneo fue para Sergio Ramos, mientras que el Balón de Plata se lo llevó Cristiano Ronaldo. El portgués no ha anotado ni un solo gol en la competición, pero ha sido clave para la victoria de su equipo por sus asistencias y por la tremenda calidad de su juego. También fue un día de celebración especial para Iker Casillas, que disputó anoche su partido número 700 con la camiseta de sus amores. Todo un récord.

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