Tenía razón Gil Marín cuando dijo que él no era quien para disolver al Frente Atlético, pero sí es propietario del Vicente Calderón y, como tal, ha hecho lo que sí estaba en su mano hacer: expulsar a los ultras del estadio del Atlético de Madrid. Una medida valiente y contundente que, muy probablemente, significará el fin del Frente Atlético.

Menos contundente ha sido el mandatario del Deportivo de La Coruña, el Depor, de momento, sólo ha cerrado, provisionalmente por dos partidos, la grada de Riazor donde se ubican los Riazor Blues.Para el presidente coruñés esta medida será el principio del fin de los radicales del Depor, se manifiesta convencido de ello.

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Desde la trágica batalla entre Riazor Blues y Frente Atlético del domingo en la mañana, han sido múltiples las declaraciones de repulsa y propósitos de acabar con los violentos que han realizado los dirigentes del deporte español. El más contundente fue Javier Tebas, presidente de la #Liga de #Fútbol Profesional, textualmente dijo: "Es el fin de los ultras, vamos a acabar con ellos".

Ha habido otras manifestaciones de otros dirigentes en este sentido, aunque las que mayor crédito merecen son las del presidente de la LFP, por la credibilidad que Javier Tebas ha conseguido en los últimos tiempos por su radical empeño en mejorar el funcionamiento económico de los clubes de fútbol españoles. La gestión económica de los clubes de fútbol españoles ha sido desastrosa siempre. Los clubes españoles han ido funcionando a base de deudas e impagos a lo largo de los años hasta acumular una morosidad completamente insostenible.

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Hasta ahora, hasta que la LFP con el señor Tebas a la cabeza se ha puesto seria, adoptando medidas radicales y contundentes.

En los últimos años es la LFP la que exige a los clubes un control estricto de su gestión económica y se encarga de revisar minuciosamente la documentación que los clubes deben aportar para que sean autorizados a competir en categoría profesional. El Guadalajara y el Murcia han perdido la categoría en los últimos años por no cumplir los requisitos de viabilidad económica exigidos por la LFP, y otros muchos han debido hacer importantes esfuerzos para poder cumplir y competir.

Es de esperar, por tanto, que la LFP ponga el mismo empeño en erradicar a los violentos del fútbol español que en la puesta en conseguir una gestión económica razonable de los clubes. Si es así, el fútbol español podrá ser más habitable para familias y personas "normales".

El esfuerzo no será poco. Los grupos ultras funcionan como mafias perfectamente organizadas.La mayoría de sus miembros suelen ser descerebrados con escasa madurez y menos sentido común.

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Pero con ellos se mueven importantes intereses políticos y económicos. Gestionan compra/venta de entradas, merchandising o, incluso, tráfico de drogas. Seguro que no estarán dispuestos a desaparecer sin dar guerra.

No lo han hecho en ningún lugar del mundo donde se ha intentado combatirles. Las barras bravas argentinas son el peor ejemplo de lo difícil que es erradicar a estos grupos. Pero se puede. Lo han demostrado en España el Barcelona y el Real Madrid. Ahora también el Atlético se ha propuesto demostrar que es uno de los clubes más grandes de España, esperemos, deseemos y apoyemos que lo consigan.

Y tengamos claro que esta no va a ser lucha fácil ni de un día. La erradicación de los violentos exige de un esfuerzo continuado en el tiempo. Un policía catalán acaba de denunciar que la actual directiva del Barça no hace todo lo que debiera.