Como es tradición en la Premier, el #Fútbol no descansa en Navidades, para alegría de los aficionados y para desgracia de los entrenadores, que lamentan el enorme desgaste que supone jugar dos partidos en tres días. Pero la jornada de hoy, la última de la primera vuelta, no iba a ser baladí: iba a servir para determinar quién sería el campeón de invierno. Finalmente se cumplieron los pronósticos y el Chelsea de José Mourinho, líder desde que empezó la temporada, terminará el año en lo más alto de la tabla aunque con menos ventaja de la deseada. Esta tarde los blues sólo consiguieron empatar a 1 en casa del Southampton, lo que les deja con 46 puntos al término de la primera vuelta y con sólo un punto más que su inmediato perseguidor, el Manchester City de Manuel Pellegrini.

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Aunque la ventaja parece minúscula, hay un dato muy significativo: siempre que Mourinho se ha proclamado campeón de invierno, el portugués ha terminado ganando la liga.

No se puede decir que lo del Chelsea hoy haya sido un fracaso. Hace falta destacar el milagro del Southampton de Ronald Koeman, que si el año pasado finalizó octavo, esta temporada se mantiene en cuarta posición pese a haber vendido este verano a la gran mayoría de sus estrellas: Luke Shaw, Calum Chambers, Dejan Lovren, Pablo Osvaldo o Adam Lallana. Sin embargo, fue precisamente una nueva incorporación para esta temporada, el senegalés Sadio Mané, el que abrió la lata en el minuto 17 tras aprovechar un balón de Tadic y batir a Courtois con una elegante vaselina.

El Chelsea buscó reaccionar rápidamente, pero no le resultó fácil.

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Influyó bastante la baja de Oscar, y con Willian en el banquillo, el ataque de los de Londres estaba protagonizado por Schürrle y Hazard en los extremos, Cesc Fábregas en la mediapunta y Diego Costa como punta único. Pese al arsenal ofensivo apenas había sensación de peligro, el cansancio por el partido jugado hace dos días era fácilmente apreciable y fue un partido lleno de impresiciones. Ninguno de los delanteros tuvo su día y los porteros estuvieron muy poco exigidos a lo largo de los 90 minutos. El único de los 22 jugadores que brilló especialmente fue Eden Hazard.

El 10 de los blues, un futbolista distinto y probablemente el que más talento tenga de la liga inglesa, demostró de nuevo que, cuando quiere, es una de las estrellas del fútbol que más se acerca al nivel de Cristiano Ronaldo y Messi, los reyes indiscutibles del fútbol actual. El belga aprovechó un balón bombeado de Cesc para dejar sentados a dos defensas y sacarse de la chistera un golazo en el minuto 45. Justo antes del descanso, cuando más duele, neutralizando toda la ventaja adquirida hasta entonces por el Southampton.

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Hazard fue, de largo, el más destacado del encuentro, sacando siempre de quicio a la zaga rival y forzando varias cartulinas amarillas.

La segunda parte apenas ofreció espectáculo. Por parte del Chelsea entró el brasileño Willian para dar descanso Schürrle, aunque el ex del Anzhi apenas ofreció algo distinto. No fue hasta el minuto 60 con un intento de tiro cruzado de Hazard, que los de Mourinho forzaron la marcha intentando buscar el gol de la victoria, que nunca llegó. Ni la entrada de Drogba o Rémy a falta de pocos minutos y jugando con superioridad numérica tras la expulsión de Schneiderlin pudieron alterar el marcador.