Apenas tres días después de la euforia por la trabajada victoria ante el PSG en la última jornada de la liguilla de Champions League, el Barça volvió a ofrecer la imagen gris y falta de ideas que ha protagonizado buena parte de la temporada. Bajo una intensa lluvia que no paró en todo el partido, los azulgranas tuvieron una tarde nefasta que terminó en un triste 0-0. Esta vez la culpa no fue de los palos o de la mala suerte (aunque Messi tirara una falta al larguero), ni siquiera se puede decir que Guaita tuviera una actuación histórica. Fue, simple y llanamente, desidia y falta de ganas. No se puede entender de otra manera, y más tras la victoria del Madrid ayer que obligaba a los hombres de Luís Enrique a buscar los tres puntos si no querían desengancharse del liderato.

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Fue un partido pésimo en todas las líneas y prácticamente ningún jugador azulgrana merece mención especial. A destacar el mal papel de Leo Messi, que si bien en otras ocasiones ha estado brillante como en el hat-trick de la semana pasada ante el Espanyol, hoy en cambio mostró su lado más inactivo y apagado. Una descarada falta de intensidad que recordó a algunos partidos del astro argentino durante la temporada pasada. Entonces se le defendió asegurando que buscaba llegar bien para el Mundial. Ahora, sin embargo, se queda sin justificación ni excusa posible.

La baja de Neymar se notó en un ataque poco fluido y sin jugadas eléctricas. No ayudó el planteamiento de Luís Enrique, falto de ideas y con cambios de manual: Iniesta por Rakitic, Adriano por Dani Alves y Munir por Pedro.

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Es decir, hombre por hombre y sin modificar el esquema cuando más lo pedía el partido. La única alternativa fue poner a Piqué (de lo poco salvable en el conjunto culé) arriba y que bajase unos balones aéreos inofensivos.

Todo lo contrario fue la organización del Getafe planteada por el técnico azulón Comsin Contra. El rumano supo neutralizar al Barça más pobre de la temporada con un 4-1-4-1 que le permitió contener cualquier jugada hilada por el medio y salir al primer fácil tras recuperar el balón. La decisión de Contra tenía como objetivo renunciar a cualquier jugada de ataque pero poder tener superioridad en el centro del campo. Y así fue, pues Claudio Bravo apenas tuvo que intervenir a lo largo de los 90 minutos. Eso sí, el arquero estuvo decisivo en una mano a tiro de Lafita.

El partido terminó con las quejas airadas de los jugadores del Getafe al entender que el árbitro decretaba el final del encuentro cuando Álvaro Vázquez se marchaba solo ante la portería. Las protestas terminaron en una cartulina amarilla para Diego Castro.

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Este es el segundo empate a cero del Barça en liga después de Málaga. Supone también el fin de la racha de ocho victorias consecutivas azulgranas y mañana mismo podrían quedar emparejados en la segunda posición con el Atlético de Madrid si los de Simeone logran la victoria ante el Vilareal. El Getafe, por su parte, suma ya 16 puntos -está a seis del descenso- y se mantiene en la duodécima posición. #FC Barcelona #Fútbol #Lionel Messi