El origen de la historia se sitúa hace 17 meses. Estaba finalizando un partido de la tercera división alemana (equivalente aquí a la 2ª B) contra el Efurt y todo transcurría normal. Unos se encontraban con la victoria y otros pereciendo, nada raro en el #Fútbol, pues esto es el objetivo. Sin embargo, algo se aventuró distinto; nuestro protagonista Daniel Engelbrecht, de repente caía al suelo y desde entonces todo cambió. Sus compañeros corrieron rápido hacia él pidiendo ayuda a las emergencias, sabiendo de la gravedad del asunto.

Las emergencias consiguieron reanimarle afortunadamente y tras varios exámenes se consiguió determinar su percance: inflamación de un músculo del corazón y un ritmo cardíaco anormal.

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Los pasos a seguir estaban claros, unas interminables pruebas y horas y horas rodeados de médicos intentando conseguir la mejor solución para un problema que parecía haber surgido de la nada.

Tras 4 operaciones, finalmente Daniel consiguió recuperar un ritmo cardíaco relativamente normal, de manera que para su vida diaria normal debería llevar un desfribrilador en el pecho que le controla su ritmo cardíaco, actuando él mismo en el caso de que se note una anomalía en sus pulsaciones. A continuación faltaba dar el paso más grande, conseguir volver a los terrenos de juego, lo cual se avecinaba difícil. En el momento que comentó su sueño de seguir continuando con el fútbol, entre los médicos opinaron que estaba loco, sin embargo, volviendo a testear su situación determinaron que podría jugar un cierto número de minutos por partido.

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Así la historia tiene final feliz, Daniel, tras el interminable calvario, consiguió volver este fin de semana a los terrenos de juego. Daniel ingresó en el partido en el minuto 83, con el marcador con empate a 1, siendo el artífice de la victoria final por 2-1, anotando en el minuto 90 el gol de la desigualdad. Daniel, como no pudo ser de otra manera, se levantó la camiseta mostrando su nuevo compañero de viaje, demostrando que, una vez más, los límites nos los fijamos nosotros con nuestras acciones y con nuestro día a día.