Cuando este domingo a las 12 del mediodía arrancó el partido entre el Atlético de Madrid y el Deportivo de la Coruña, lo hizo bajo un ambiente raro, con pocas ganas de fútbol y sumido entre la confusión. Unas pocas horas antes, alrededor de las 9 de la mañana, algo más de un centenar de aficionados ultras de los dos equipos -el conocido Frente Atlético por parte de los colchoneros y los Riazor Blues, los radicales del equipo gallego- habían protagonizado una batalla campal en la que se llegaron a usar botellas, palos, barras de hierro y hasta las sillas de las terrazas de algunos bares.

El vergonzoso incidente se saldó con 24 detenidos y 12 ultras heridos; el más grave un aficionado del Deportivo que fue lanzado al río Manzanares.

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La víctima, de 43 años, fue rescatada más tarde por los bomberos y presentaba un traumatismo craneoencefálico, hipotermia y estaba en parada cardiorespiratoria. Tras unas horas ingresado en estado crítico, el hospital certificó su muerte pasadas las tres de la tarde.

La batalla no fue casual ni improvisada. Los radicales de las dos aficiones se habían citado previamente vía redes sociales y Whatsapp para pegarse antes del encuentro, concretamente en una zona próxima a la Avenida del Manzanares con la calle San Rufo (situada apenas unos 700 metros del estadio atlético Vicente Calderón). A parte de la víctima, hubo 12 heridos más, la mayoría de ellos presentaban golpes y brechas en la cabeza y alguna herida por arma blanca, pero no se teme por la vida de ninguno de ellos.

Los dos equipos condenan los hechos

Tras finalizar el partido entre el Atlético y el Deportivo no se hablaba de otra cosa que de la pelea entre los radicales.

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Varios periodistas preguntaron a los jugadores qué opinión tenían sobre la reyerta que se había producido escasas horas antes. El defensa y capitán del Atlético de Madrid, el uruguayo Diego Godín, condenó los hechos y quiso dejar claro que los radicales no tienen nada que ver con el deporte. "Este tipo de gente no representa al fútbol ni a ningún equipo. Hay que erradicar este mal del fútbol. Las aficiones del Atlético y del Deportivo no se merecen que por unos pocos se dañe su imagen", ha asegurado el zaguero poco después del partido de este mediodía.

Otro de los pesos pesados dentro del equipo colchonero, el técnico Cholo Simeone, condenó igualmente la violencia pero se lavó las manos, afirmando que los ultras "son hinchas del club, pero el problema es de la sociedad". Por su parte, el entrenador del Deportivo Víctor Fernández ha sido igual de crítico. "Es un hecho condenable y deleznable. Es uno de los días más tristes", ha dicho en rueda de prensa.

El partido se terminó disputando pese a la intención inicial de cancelarlo por parte de la Liga de Fútbol Profesional (LFP).

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Según ha asegurado la LFP más tarde en un comunicado en el que condena los incidentes, han intentado hasta el último momento evitar que el partido se disputara, pero según informa Radio Marca no han podido ponerse en contacto con la Federación Española de Fútbol, el único organismo que tiene la potestad para suspender encuentros.

Al final, pues, el partido se terminó disputando y el marcador final reflejó un 2-0 favorable a los de Simeone. Todo, en un día en el que por desgracia el fútbol fue el último de los protagonistas. #Futbol