La pareja de pádel formada por el sevillano Paquito Navarro y el argentino Maxi Grabiel estrenó su casillero de victorias por todo lo alto. En un escenario espectacular, el complejo Ágora de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, en un partido final merecedor de los mejores calificativos y ante los números uno de pádel del mundo, Navarro y Grabiel, Grabiel y Navarro jugaron un partido perfecto en el que mezclaron en acertadas dosis el ímpetu del español con la templanza del argentino para terminar con la tiranía impuesta por Fernando Belasteguín y Juan Martín Díaz y se alzaron con el triunfo en el Estrella Damm #Valencia Open por 6-2, 3-6, 6-3 y 7-5.

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El desarrollo de la final era una incógnita a priori dado que, pese a que las apuestas estaban totalmente inclinadas en favor de los números uno, Navarro y Grabiel estaban jugando un excelente torneo y se habían quedado con las ganas de seguir demostrándolo en su enfrentamiento de semifinales ante Juani Mieres y Pablo Lima, número dos del mundo, ya que, cuando apenas se habían jugado 9 juegos del primer set, el brasileño Lima se tuvo que retirar lesionado y privó a los espectadores de saber quiénes merecían la oportunidad de enfrentarse a Belasteguín-Díaz que, previamente, se habían impuesto con comodidad a Cristian Gutiérrez y Mati Díaz por 6-1 y 6-3.

Paquito Navarro y Maxi Grabiel saltaron a la pista con la ferviente necesidad de demostrar a los asistentes, y a sus propios rivales, que el poder de la autoridad no es omnímodo y para refrendar esta idea rompieron el servicio en el primer juego del partido.

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Siguieron jugando sin pensar en quién estaba al otro lado de la red, apabullando a su rival, con golpes de potencia y colocación y una rapidez apoyada en el ímpetu que el sevillano siempre demuestra en la pista. Belasteguín y Díaz tuvieron varias ocasiones de recuperar el break, pero no lo hicieron, es más, volvieron a ceder su servicio. Momento en el que se resignaron a perder la primera manga que certificaron los aspirantes por 6-2.

Lo que sí está claro es que uno no detenta el poder absoluto durante 12 años por casualidad. Y, tras el pertinente descanso, Belasteguín y Díaz se dijeron que las cosas no podían seguir por ese camino. Navarro y Grabiel estaban en un momento dulce, pero ellas eran y son la mejor pareja del mundo. En el quinto juego lograron el break necesario y se dejaron llevar con su servicio para anotarse la segunda manga por 3-6.

En el tercer set el juego se templó más producto de la exigencia vivida en la hora larga que llevaban jugando que por deseo de los jugadores.

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El caso es que ahí afloró la templanza y técnica de Maxi Grabiel, que llevó a su pareja a lograr un break vital que ponía un 5-3 en el marcador muy peligroso para los reyes. Pocos podían imaginar lo que pasaría a continuación. Belasteguín-Díaz se arremangaron para subsanar el error y, en un abrir y cerrar de ojos, se situaron 0-40 para reconquistar el servicio perdido. Sin embargo, Paquito Navarro ya estaba crecido y con ganas de desatar el contenido partido que se estaba disputando en la tercera manga. Dio un paso al frente junto a Maxi Grabiel, recuperaron el marcador y se anotaron el juego y, por ende, la tercera manga.

Sorpresa mayúscula en Valencia y cierto desconcierto en los reyes por lo inusual de la situación. Quedaba la parte más difícil para los aspirantes, refrendar su ataque a la corona, conquistar el poder por la vía rápida, llevarse el cuarto set, el partido y el torneo. El primer juego fue un mazazo, un break para Belasteguín y Díaz que parecía premonitorio. En absoluto. El partido siguió con intercambios de golpes cada vez más duros y disputados y la recuperación del break por parte de Navarro y Grabiel para situar un 3-3 que invitaba a llegar al tie break para deshacer el empate. No fue así, con 5-5, los aspirantes volvieron a romper el servicio y, con el saque en su poder, no desaprovecharon la ocasión de sellar el triunfo y coronarse en Valencia por primera vez como pareja.