El portugués que fuera ídolo del Atlético de Madrid hizo unas declaraciones a un diario deportivo de su país donde ha hecho referencia a un posible amaño que se realizó en la época en la que él jugaba.

Corría la temporada 1990/1991 y el campeonato nacional de la liga española disputaba su última jornada con un Atlético en segunda posición matemática así pues sin ningún objetivo deportivo.

Su rival en aquella última jornada era el Espanyol de Barcelona que en aquel momento vivía una situación deportiva tan acuciante como era la necesidad imperiosa de ganar el último partido de la competición sino quería ver como bajaba a la categoría de plata del #Fútbol español.

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En un partido con estos condicionantes donde un equipo no se juega nada llegando con todos los deberes hechos y con el otro equipo jugándose la vida es como se iba a desarrollar el encuentro en el antiguo estadio de Sarriá.

Es del todo lógico pensar que el equipo con más interés en la victoria tenga más posibilidades de ganar que otro cuya principal intención era acabar el campeonato y no finalizar con alguna inoportuna lesión.

Hasta ahí todo normal, pero como sabemos el fútbol también se juega en los despachos y aunque no tiene relación directa con lo que pasa en el terreno de juego, sí que puede influenciar en cómo afronten los jugadores un partido.

Jesús Gil era entonces el presidente de la entidad colchonera y tenía en ciernes un traspaso de un jugador con la entidad perica que comandaba Julio Pardo, para que se produjera un traspaso entre ambas entidades se llegó a un acuerdo en el cual el Atlético debía perder el encuentro y era condición vital para que se produjese.

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En el hotel de concentración barcelonés, Jesús Gil fue a hablar como tantas veces con el estandarte del equipo, Paolo Futre para decirle "no podemos ganar hoy, dile a tus compañeros que no corran" y le explicó las razones.

El jugador se negó y ni si quiera se vistió de corto, antes de empezar el partido Gil llegó al vestuario e insistió en lo que debía de hacer el equipo, la plantilla no se negó ya que, según el luso, Gil era el que pagaba los salarios. El resultado fue la victoria del Espanyol 3 a 1 y no jugó la promoción de permanencia que por aquel entonces se disputaba.