Hay noches que no parece que hubiera sido mejor irte a la cama pronto y dar el partido por perdido de antemano. Una de esas noches fue la que vivió anoche el equipo de Philadelphia Seventy Sixers, que perdieron por cincuenta y tres puntos frente a unos Dallas Mavericks que podrían muy fácilmente haber ampliado considerablemente esta diferencia por encima de los sesenta o los setenta puntos.

El primer cuarto empezó de un modo desastroso. Ya desde el primer momento los Dallas Mavericks pasaron por encima de sus rivales y establecieron una diferencia de veintisiete a nueve en menos de nueve minutos, lo que significa que en ese tiempo la progresión de Dallas Mavericks era de ciento cuarenta y cuatro puntos y la de Philadelphia Seventy Sixers de solo cuarenta y ocho puntos, lo que hubiera sido, con toda seguridad, la mayor paliza de la historia de la liga.

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Sin embargo los Dallas Mavericks pasaron los dos siguientes minutos sin marcar más que un tanto y el marcador acabó en treinta y seis a diez.

El segundo cuarto siguió el mismo camino. Dallas Mavericks aumentando la diferencia y Philadephia Seventy Sixers tratando de que la paliza fuera lo menos grande posible y al menos salvar el honor de la franquicia, que en ese momento iba de camino de firmar la peor derrota de la historia de este deporte, lo que no resulta plato de buen gusto para nadie. El cuarto acabó con un treinta y cinco a diecinueve y cuarenta y cuatro puntos de desventaja.

Del tercer cuarto solo se puede decir que fue casi un descanso para ambos equipos. Ambos salieron a la cancha a cubrir el trámite, sabedores de que ese marcador no tenía arreglo salvo catástrofe del equipo tejano y aún así sería difícil que unos Philadephia Seventy Sixers completamente desmotivados lograran llegar a aprovechar esa posible ventaja que les concediera Dallas Mavericks en el juego.

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El marcador acabó con dos puntos de ventaja para los visitantes.

El último cuarto fue una nueva paliza para los visitantes, aunque esta vez el diecisiete a veintiocho sonó casi a resultado asumible visto lo anterior. Un partido que no tuvo historia y que pasa a la historia por el marcador con el que acabó. Partidos como este es mejor olvidarlos y dejarlos en las estadísticas. #Baloncesto