Miércoles, 24 de junio de 1987, Rosario Central, la fecha y el lugar en los que nace la historia de una estrella. Ayer esa estrella batió un récord más en nuestro país. Leo Messi superó la marca de Zarra de 252 goles en #Liga. Le han hecho falta 289 partidos, 289 regalos a la vista del espectador, 289 homenajes a nuestro querido deporte rey.

El cómo y el dónde nos llevan a una fría noche de sábado en Barcelona. El Camp Nou se había vestido con sus mejores galas para recibir la visita del Sevilla, quinto clasificado en la tabla. En el ambiente, la sensación de que se trataba de una noche grande de fútbol, algo no muy difícil de intuir cuando Leo juega en casa contra un rival importante.

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Comenzó avisando con un disparo suave, con el que no pudo colocar el balón donde quería y que terminó en las manos de Beto. Pero a la siguiente no perdonó. Una falta que parecía elegida para esa zurda especial terminó con el balón entrando por la escuadra izquierda del arco rival. Messi presentaba su amenaza al récord de Zarra con un gol de foto, un libre directo ejecutado a la perfección.

La temperatura del Camp Nou comenzaba a subir por minutos. El astro argentino volvía a brillar una noche más y la función no había hecho más que comenzar. Al primer acto le siguió un pase por alto medido al pie de Jordi Alba, tras bajar a recibir el cuero a la medular y dejándole sólo frente al meta sevillista.

Pero fue en el segundo tiempo, después de que el Sevilla empatara el encuentro, cuando empezó a verse la mejor parte del show, que se tornó en espectacular y tremendamente emocionante en algunos minutos.

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La imagen del manteo a la estrella de Rosario nos muestra el desenlace, pero merece la pena detenerse en cómo lo hizo, cómo escribió su nombre en la historia de nuestro fútbol.

Para su segundo tanto tiró de manual, ejecutando un contragolpe a la perfección y eligiendo a Neymar como actor secundario. Messi bajó a por el balón al círculo central, condujo y habilitó al brasileño en el momento preciso, éste le devolvió la pared y Leo no perdonó. Un mensaje felicitándole se dibujó instantáneamente en el electrónico del Camp Nou, su crack había superado el récord. Leo Messi se proclamaba máximo goleador de la Liga española a la edad de 28 años. Sus compañeros le mantearon delante de más 72.000 personas que no dejaban de aplaudir. La escena parecía elegida a dedo, pero aún le quedaba un acto final al espectáculo.

Pasaban sólo unos minutos desde la conquista del récord y Messi, que no había dejado de pedir el balón en cada acción ofensiva culé, enganchó la pelota cerca de la esquina derecha del área sevillista.

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Lo que vino después no lo explican ni las nuevas pantallas de alta definición. Ni siquiera en ellas se aprecia el hilo con el que el de Rosario cose el cuero a su zurda, driblando a dos rivales en un palmo de terreno para después volverse a asociar con Neymar y terminar firmando el 5-1 con una rúbrica espectacular. Era el broche final a una noche de esas que parecen de película.

El show finalizó con los mejores goles de Messi en el videomarcador del feudo blaugrana. Afición y compañeros se rindieron ante un genio, cuyo nombre ya forma parte de la historia de nuestro campeonato y que parece dispuesto a pulverizar todas las marcas que se le ponen por delante. Una de esas personas únicas, nacidas para formar parte de la historia. Una zurda inolvidable para los que amamos este deporte.

#Lionel Messi