Los Cleveland Cavaliers son, ahora mismo, un equipo que promete más de lo que es capaz de cumplir. En lo que va de liga han perdido más partidos de los que han ganado a pesar de contar entre sus filas con uno de los mejores jugadores de toda la liga de #Baloncesto profesional de Estados Unidos y eso empieza a ser preocupante. Frente a los Orlando Magic lograron al menos salvar los muebles.

En el primer cuarto, empezaron los Cleveland Cavaliers por debajo por la presión continua de unos Orlando Magic que trataron de secar en los primeros minutos el ataque de sus rivales. Sin embargo era cuestión de tiempo que las tornas se invirtiesen completamente y llegasen las rachas a favor de unos Cleveland Cavaliers que, aunque en baja forma, siguen teniendo a uno de los mejores jugadores de la liga.

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Un parcial de ocho a cero en poco más de un minuto y medio colocó rápidamente a los Cleveland Cavaliers por delante y con una amplia ventaja que en los siguientes minutos no solo no se redujo sino que se amplió. Al final del cuarto, el resultado era de dieciséis a veintiséis para los Cleveland Cavaliers. Diez puntos que ya auguraban un muy duro partido para unos Orlando Magic que lo habían hecho bien, pero no había sido suficiente.

En el segundo cuarto ya no funcionó tratar de llevar el partido a la defensa y los Cleveland Cavaliers comenzaron a abrir brecha desde el principio. No existieron grandes rachas, sin embargo no es buena idea entrar en el intercambio de canastas con un equipo como los Cleveland Cavaliers, especialmente si no cuentas con grandes anotadores. Durante todo el cuarto los Cleveland Cavaliers se llevaron otros ocho puntos de ventaja al casillero.

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Treinta a veintidós y dieciocho puntos de desventaja que los Orlando Magic se llevaron al vestuario para pensar largo y tendido en una posible solución.

Los dos siguientes cuartos acabaron de la misma manera, con unos Cleveland Cavaliers que dominaban el juego y unos Orlando Magic que no podían defender ni podían intercambiar canastas de manera efectiva, con lo que sencillamente no podían ganar un partido que se les puso en contra desde el principio.