Es uno de los equipos de moda de esta Champions. Ayer, jugaba con la cenicienta de su grupo, el Bate Borisov, un conjunto al que ya se impuso con facilidad en casa. Pero ayer el panorama era distinto. Tocaba viajar a Bielorrusia, a un campo pequeño, con un césped en mal estado y con un frío de esos que calan hasta los huesos.

A pesar de todo, el Oporto volvió a ganar cómodamente, tomando ventaja como líder de grupo y mostrándole a Europa que en Portugal también hay un equipo a tener en cuenta. El 0-3 del marcador es reflejo de una gran plantilla, que merece la pena detenerse a analizar línea por línea.

Los de Lopetegui arrancaron con un claro 4-3-3, con Jackson Martínez como principal referencia arriba.

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En los extremos, dos de las sensaciones de la temporada. Por la izquierda Brahimi, un puñal coronado como uno de los jugadores a seguir en Europa a base de talento y gol. En la derecha, un viejo roquero que está viviendo una segunda juventud, un Quaresma a quien sus buenas actuaciones han vuelto a abrirle las puertas de la selección.

Por detrás de todos ellos, el pilar que sujeta al equipo. Casemiro es uno de esos mediocentros modernos, capaces de proporcionar equilibrio a la medular, distribuir el juego y aportar un balance defensivo vital, todo ello a la edad de 22 años. De sus robos, producto de una segunda línea de presión que supone la principal fuente de recuperación de balones para los blanquiazules, nacen la mayor parte de las transacciones ofensivas lusas, caracterizadas por la verticalidad y velocidad en las contras y la paciencia y variación de opciones en los ataques estáticos.

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Algo más adelantado, y con mayor presencia ofensiva, encontramos al mexicano Herrera, autor del primer gol del choque, un disparo a la escuadra espectacular al inicio de la segunda parte. En la retaguardia, una línea defensiva adelantada, con laterales que no dudan en sumarse al ataque, aprovechando los movimientos de fuera a dentro de los extremos. El centinela bajo palos es Fabiano, un portero brasileño que no destaca por su calidad, pero que aporta seguridad atrás a los suyos.

Los centrales, Indi y Maicon, sustituidos por Marcano frente al Bate, son una pareja sobria y efectiva, pese a su juventud. Aquí nacen todas las jugadas del equipo, tanto en corto como con balones en largo, buscando la corpulencia y potencia de Jackson Martínez, encantado de recibir de espaldas e inventar. Del interior de su pie izquierdo precisamente, llegó el segundo tanto del Oporto, una bella jugada colectiva en el área rival, finalizada con clase por el colombiano.

Era la recompensa a tres líneas de juego bien formadas y con un engranaje preciso y efectivo, que en la parcela ofensiva tiene nombres y apellidos, Óliver Torres.

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Lopetegui ya le conocía de su paso por las categorías inferiores de la roja y no dejó pasar la oportunidad de convertirle en el motor de su equipo. Aún sin pulir, Óliver es un diamante al que cada partido le hace sumar una nueva cualidad y cuyo techo parece aún muy lejano.

Todo esto está complementado por un banquillo que asusta. Entre los nombres a repasar, dos conocidos de nuestro fútbol. Poco vamos a descubrir ya a Tello, autor del tercer gol ya con el Bate volcado, o Adrián, el ex del Atlético.

Para terminar, jugadores como Quintero, Aboubakar o Neves completan una plantilla que, a día de hoy, es tercera en liga, a sólo tres puntos del primero y que ya está en octavos de Champions. Una máquina de hacer goles que ha devuelto la ilusión a Do Dragao. #Champions League