No cabe duda de que la grandeza del ser humano no radica en sus bienes materiales, sino en la inmensa riqueza que regala con cada uno de sus actos. Y este pasado fin de semana, por fin, entre todas las terribles y deprimentes noticias que nos abruman cada día, una de ellas, una más de las muchas que nos muestran la cara más cruda de esta eterna crisis y de la ineptitud o simple desidia de quienes manejan el timón del país, eclipsó para bien al resto.

Sí, surgió como tímidos rayos de sol en un cielo encapotado por espesas y negras nubes, haciéndose paso lentamente hasta, finalmente, reinar ella sola como un inmenso chorro de luz colmado de esperanza y de fe en el ser humano.

Anuncios
Anuncios

Una noticia que conmovió a una sociedad quemada en la rabia y la impotencia, y removió a la vista de las reacciones posteriores del Ministerio de Economía y del Ayuntamiento de Madrid por voz de su propia alcaldesa, más de una y de dos conciencias. Reacciones tardías y con claros signos de "lavado de cara", tras evidenciarse, una vez más, la apatía moral de los organismos oficiales y de sus representantes, los mismos encargados de preservar y proteger los intereses básicos del ciudadano, entre los que se encuentra, por supuesto, y así reza claramente en nuestra Constitución, el derecho a vivir en una vivienda digna y no debajo de un puente, como se decía en mi infancia, o en el cajero automático de uno de esos bancos cuyos intereses sí amparan con celo y mimo esos mismos organismos.

Cuando todo hacía presagiar la más terrible de las tragedias en la persona de Carmen, una anciana de 85 años desahuciada de su piso, en el que llevaba viviendo cinco décadas, después de haber avalado a su hijo en un crédito de 40.000 euros reconvertidos, por obra y arte del usurero prestamista, en 70.000 y de que todos los intentos de asociaciones, vecinos y amigos, por evitar que tal mezquindad se llevase a cabo, fuesen inútiles, un club de #Fútbol de primera división, pero que en la tabla de presupuestos de clubes ocupa el segundo lugar por la cola.

Anuncios

Es decir, que comparado con los grandes leones del balompié, esas entidades deportivas, con presupuestos millonarios y jugadores estrella de sueldos más millonarios aún, ellos son una humilde hormiguita.

Pues esos tan pequeñitos han jugado, sin lugar a dudas, y lo han ganado por goleada, el partido más importante y, sobre todo, el más memorable de sus vidas. Un partido que quedará, que ya ha quedado, escrito en las páginas de oro de su historia. Como dijo el ensayista británico del siglo XIX, Thomas Carlyle: "un gran hombre demuestra su grandeza por el modo en que trata a los que son o tienen menos que él".

El Rayo Vallecano, sus directivos, el entrenador, los jugadores, la entidad en su conjunto, con su enorme acto de generosidad, consiguiéndole a Carmen una vivienda y haciéndose cargo de los gastos de la misma para siempre, además de abrir un canal de ayuda, ha dado una enorme bofetada de valores y de decencia, a todos aquellos y aquellas que, simple y llanamente, no hacen nada para que situaciones como esta no vuelvan a ocurrir, pero que, en cambio, sí protegen y respaldan al lobby financiero en un obsceno intercambio de espurios y reprobables intereses.

Anuncios

Suerte que otros, mucho más decentes y a la espera de que más pronto que tarde la dictadura financiera se desmorone sobre sus propias ignominias, llevan a cabo, día a día, una lección de vida, poniendo en práctica con pequeños actos que se transforman en grandes, otra de las máximas de Thomas Carlyle: "de nada sirve al hombre lamentarse de los tiempos en que vive. Lo único bueno que puede hacer es intentar mejorarlos". #Desahucios