Si preguntamos a la afición blanca quién ha sido el fichaje del verano en el #Real Madrid muchos responderán que James; otros tantos asegurarán que Toni Kroos o Keylor Navas. Sin embargo, no habría ninguna duda acerca de quién es la mejor incorporación del invierno: Jesé Rodríguez. El canario se rompió el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha el pasado 18 de marzo, y esta semana, casi siete meses después, su recuperación ha concluido con éxito.

Fue durante un importante encuentro de Liga de Campeones que enfrentaba al Real Madrid con el Schalke 04. En el minuto 2 de partido, Jesé disputó un balón con el joven defensa bosnio Kolasinac cuando, tras un encontronazo con el rival, cayó al suelo.

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El Bernabéu se sumió en un silencio de preocupación cuando vio a Jesé retorciéndose de dolor sobre el césped. Se agarraba la rodilla fuertemente, y su rostro hacía presagiar que la lesión era grave. Pocas horas después, se confirmó que el canario estaría como mínimo seis meses alejado del #Fútbol: se había roto el ligamento cruzado anterior de la rodilla, una de las lesiones más graves en el mundo del deporte.

Durante los meses que ha durado su recuperación, el joven ha seguido a rajatabla las indicaciones del equipo médico del club. Después de la operación en la cual le reemplazaron el ligamento roto, Jesé sufrió una infección en la herida que alargó unas semanas más su proceso. Sin embargo, y pese a la adversidad, el canterano blanco no cesó en su empeñó de dar el cien por cien en cada paso hacia el regreso a los terrenos de juego.

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Desde que le dieron el visto bueno, ha entrenado duro y su recompensa ha llegado.

Desde hace pocos días, Jesé entrena con el resto de compañeros, que le han recibido con muchísimo cariño tras su dura experiencia. Uno de los que más se ha alegrado de su vuelta ha sido Carlo Ancelotti, que sufrió la misma lesión en su etapa como futbolista y que ha apoyado profundamente a Jesé en su recuperación. Seguro que pronto comenzará a participar en los partidos de su equipo, aportando la chispa y la capacidad de desequilibrio que siempre le han caracterizado.