Hace ya algunos años que la desigualdad preside los resultados de la liga española de #Fútbol. El poderío económico de #Real Madrid y Barcelona solo ha sido cuestionado por un heroico Atlético de Madrid, pero lo cierto es que, año tras año, los dos grandes equipos aumentan sus distancias con el resto de plantillas que no hace tanto aún podían disputarles la hegemonía.

Efectivamente, parece que han transcurrido siglos desde la época, no muy lejana en que otras ciudades, como A Coruña, Valencia o Sevilla, podían exhibir equipos capaces de enfrentarse de tú a tú con los dos grandes colosos. Hoy, esto ya no ocurre así y empieza a ser cada vez más normal que la liga española se convierta en un paseo militar de Barça y Real Madrid donde cada vez se consiguen récords de todo tipo más escandalosos. La liga de los 100 puntos, los máximos goleadores, la mayor distancia de puntos con el tercer clasificado… Todo ello son síntomas de una competición desigual en la que el resto de equipos son a veces meras comparsas que se conforman con no salir demasiado goleados y con sus propias competiciones con otros de su tamaño.

Ayer el Real Madrid batió el récord que tenían Miguel Muñoz y Mouriño de victorias consecutivas. Lo eleva a 16. Todavía estaría a 2 del que estableció Frank Rijkaard cuando entrenaba al F.C. Barcelona en la temporada 2005-2006 que lo elevó en 18. Probablemente el Real Madrid sea capaz de superarlo pues tiene tres partidos consecutivos para jugar en el Santiago Bernabeu, habitual escenario de goleadas cada vez más escandalosas.

Por otra parte, superar el récord de Mouriño ha servido para exorcizar un poco más el fantasma del portugués, cuyas huellas de su paso por la institución blanca están cada vez menos visibles. De hecho, preguntado Sergio Ramos acerca de las palabras del actual entrenador del Chelsea sobre sus capacidades como médico contestó: “¿Mouriño? Yo no tengo nada que decirle al presidente del Celta”. Todo apunta a que en el Real Madrid, pacificado el vestuario, mostrando un gran juego y batiendo récord tras récord, nadie quiere recordar ya el aciago pasado con el polémico portugués.