Existe un dicho popular según el cual todo es grande en Texas, desde el propio territorio (el segundo en extensión por detrás de Alaska) hasta su comida. El partido entre dos de los principales equipos del estado, en lo que a #Baloncesto se refiere, no podía ser menos y los que lo vimos pudimos asistir a un partido en el que las espadas estuvieron en todo lo alto durante todo el partido y en el que, incluso a pesar de darse una ventaja de nueve puntos para un equipo a mitad de partido, no pareció en ningún momento que estuviera ganado.

El primer cuarto comenzó con los Dallas Mavericks golpeando primero y los Houston Rockets devolviendo un duro golpe en forma de parcial de diez a cero que pareció que iba a enviar a la lona al equipo visitante nada más empezar el partido.

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Sin embargo los Dallas Mavericks se repusieron de este duro golpe y llevaron el marcador a un empate con un parcial de cuatro a once que dejaba el global en un veinte iguales, a partir del cual el partido pareció entrar en un estado de letargo en el que apenas hubo grandes parciales y que se cerró con un veintinueve iguales, que contentó a ambos equipos. El partido tendría que decidirse en otro cuarto.

En el segundo los Houston Rockets golpearon primero y establecieron desde ese momento la ventaja en el marcador, que no volverían a soltar en todo el partido. En varias pequeñas rachas que los Dallas Mavericks no pudieron contrarrestar, el equipo local llevó el marcador final a unos treinta y uno a veintidós que resultaron un duro golpe para los Dallas Mavericks. El juego no había sido malo para el equipo, habían hecho lo necesario y los tiros estaban en buena posición.

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Sencillamente, muchos se habían ido por muy poco y la suerte no les había sonreído. De camino al vestuario los Dallas Mavericks ya se estaban conjurando para la remontada, pues se sabían capaces.

El tercer cuarto fue el cuarto de las defensas. En todo el cuarto solo se marcaron treinta y dos puntos, diecisiete para ambos equipos. Unas tablas que los Houston Rockets aprovecharon para retrasar un cuarto la posible remontada y los Dallas Mavericks para buscar los puntos débiles para el asalto final a la fortaleza que a esas alturas era el Toyota Center de la ciudad de Houston, Texas.

Pareció que los Dallas Mavericks lo lograban al principio del cuarto, cuando el equipo de Houston Rockets no lograba durante más de seis minutos anotar más que dos puntos. Los Dallas Mavericks estaban por delante y directos hacia la victoria. Sin embargo todo se hundió de pronto y los Houston Rockets lograron, a su vez, secar a los Dallas Mavericks lo suficiente como para que el marcador acabase a su favor. Noventa y dos a noventa y cinco y victoria de unos Houston Rockets que demostraron ser mejores. Gran victoria y mejor espectáculo en el Toyota center.