En el Bankers Life Fieldhouse de Indiana se ha disputado uno de esos partidos que todos queremos ver al menos una vez en la vida. Un partido en el que las espadas permanecen durante todo el partido en todo lo alto y en el que las victorias y las derrotas se deciden en un giro del destino.

El primer cuarto empezó con los Indiana Pacers adelantándose en el marcador y distanciándose hasta los seis puntos en un inicio de partido que hizo mucho daño a unos Charlotte Hornets que en un principio acusaron el golpe. Sin embargo, lograron sobreponerse y en la segunda mitad del cuarto comenzaron a acortar distancias hasta obtener un parcial en el marcador de dieciocho a cinco que les permitió empezar el partido con una ventaja sustancial que, a partir de ese punto comenzarían a perder hasta llegar a perder el partido.

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Un veintiocho a veinte que daba buenas sensaciones.

De hecho, esta sería una tendencia que también se extendería a una primera parte del segundo cuarto en la que lograron una nueva distancia de otros seis puntos que colocaba en una difícil posición a Indiana Pacers. Sin embargo, el equipo local consiguió sobreponerse a la situación y se pusieron manos a la obra para acortar distancias. De hecho, en lo que quedaba de cuarto acortaron las distancias ocho puntos hasta colocarse al final de la primera mitad con un marcador parcial a favor de veintiuno a veintitrés. Dos puntos menos de desventaja para un equipo que empezaba a funcionar.

A la salida del vestuario el equipo local continuó con su remontada, que durante todo el cuarto fue reduciendo la desventaja en unos pocos puntos cada vez hasta lograr incluso colocarse en ventaja de dos puntos a falta de un minuto para que se cumpliera el tiempo reglamentario.

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Sin embargo solo lograron al final del cuarto reducir cinco de los seis puntos con los que empezaron en desventaja este cuarto, con lo que aún iban perdiendo al acabar. Sin embargo, era un solo punto, renta que no aseguraba la victoria de Charlotte Hornets.

El último cuarto fue un continuo intercambio de canastas entre ambos equipos, con pequeñas rachas para ambos y un último balón lanzado sobre la bocina con ambos equipos empatados a ochenta y seis puntos. El balón entró por el aro y el Bankers Life Fieldhouse de Indiana estalló de júbilo tras presenciar la victoria agónica de su equipo. #Baloncesto