Esta temporada el Barcelona no para de tener problemas a nivel futbolístico e institucional.

Por una parte, a nivel institucional los casos de corrupción en el equipo blaugrana ya no son noticia, más bien sería que no hubiese ningún caso de corrupción: el caso de Neymar, la entrada en prisión del ex presidente Núñez, el caso de la cantera en la que de manera involuntaria se colaboró con el tráfico de menores, las acusaciones a Qatar por la compra de votos que dirigían las miradas a Rosell, los juicios de Laporta, el caso de Leo Messi en sus partidos benéficos donde supuestamente se llevaba parte del bote recaudado y por otro lado sus problemas con Hacienda, en conjunto, resultan lamentables, sobre todo que esto suceda en un club donde siempre se ha querido dar una imagen de honorabilidad, los valores y demás propaganda culé.

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A todo esto hay que añadir el fichaje polémico de Luis Suárez por sus maneras de descargar tensiones en el campo y su fama de fiestero.

Por otra parte, a nivel futbolístico nos encontramos un equipo envejecido con un estilo revenido que no sorprende, el gran Guardiola consiguió que este club superara al Real Madrid de modo insultante por una vez en su historia con un estilo de toque mezclado con profundidad y con la explosión de Messi, hoy su estilo de toque es de aguantar el balón monopolizando la posesión, mareando al rival, pero de manera horizontal sin ninguna verticalidad excepto cuando Messi arranca -hace una temporada funcionaba más a menudo porque los equipos se desgastaban presionando para intentar recuperar el esférico, hoy ni se molestan, se les espera atrás como ya hacía José Mourinho en el Inter de Milán y Real Madrid.

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A todos estos problemas se le suma la posible salida de Leo Messi y el del rendimiento del astro argentino, toda vez que se especula que si el Barcelona no gana ningún título él se marchará, también se rumora que quiere renovar contrato vitalicio y aumento de sueldo, amén de que se dice que ya no tiene pasión por el #Fútbol, que ha dejado de ser ambicioso y, por último, que no es feliz y que quiere nuevos retos en su carrera futbolística, pues sus recientes declaraciones han sembrado la incertidumbre en el barcelonismo y han dado la puntilla a una situación descontrolada.