Mucho se había hablado esta semana del duelo entre el #Real Madrid y el Barcelona. Cada día teníamos nuevas noticias, comentarios y rumores sobre diferentes jugadores que podían ser claves para el partido. Incluso antes de que ambos equipos solventaran sus compromisos europeos ya comenzaba a hablarse de los posibles equipos titulares, de los jugadores que podrían marcar o de las incorporaciones desde el banquillo.

Una de estos posibles titulares era el jugador que ha protagonizado la jugada más comentada del pasado Mundial de Brasil 2014 y que estrenaba este partido su participación en partidos oficiales con el equipo entrenado y dirigido por Luis Enrique tras la sanción de cuatro meses que se le impuso.

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Hablo, por supuesto, de Luis Suárez y su mordisco a Giorgio Chiellini en un duelo entre Uruguay e Italia.

Sin embargo una vez se entró en el campo quedó claro en muy pocos minutos que este sería un partido en el que el Barcelona iba a sufrir y el Real Madrid acabaría por hacerse con la victoria en un partido en el que los jugadores blancos fueron ganando terreno a los blaugranas con velocidad y juego vertical. Fue el Barcelona quién se adelantó en el marcador por medio de Neymar, a pase del recién estrenado Luis Suárez. En un principio pareció que el partido sería como los anteriores. Un Real Madrid superior y con mejor juego pero con el marcador en contra por las oportunidades que el Barcelona convierte. Sin embargo en seguida eso cambió.

El Real Madrid se puso el traje de faena y comenzó a acosar a un Barcelona que comenzó a retroceder.

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Tanta fue la presión que antes que se cumpliesen 10 minutos desde el gol de Neymar teníamos a Messi con amarilla por una entrada injustificable a Kroos y a Neymar amonestado de la misma forma por un codazo a Carvajal. Que las dos grandes estrellas del Barcelona vean amarilla por juego bronco antes de que se cumpla el primer cuarto de hora dice mucho.

Al final la fuerza de la presión acabó con un Barcelona que vio como Piqué metía la mano y hacía penalti y con el gol de Cristiano nos íbamos al túnel de vestuarios, no sin antes mostrar una amarilla a Iniesta, que acompañaba la mostrada a Piqué en el penalti y llevaba la cuenta a cuatro jugadores del Barcelona, tres de ellos entre los jugones.

Le segunda parte fue un paseo entre los intentos de Barcelona de sacar petroleo de lo que podía y un Real Madrid que rondaba el gol, que acabó llegando en dos ocasiones más para dejar al Barcelona rendido a la evidencia de que solo una genialidad le había dado el único gol que pudo enfrentar a tres grandes goles del Real Madrid producto de un juego de oficio. Una victoria absolutamente incontestable. #Fútbol #Cristiano Ronaldo