"Usted no sabe con quién está hablando" era una expresión clásica durante la dictadura cuando alguien quería hacer valer su posición social. El sentido discrecional e injusto de los actos del anterior régimen hacia que tener contactos y posición te permitiera burlarte de quien no gozara de esta suerte. No era extraño que gente delante de colas o incluso ante agentes de la autoridad, usaran esta frase como advertencia a quien osaba ponerse en el camino de "su señoría".

Por suerte estamos en un estado de derecho, o por lo menos eso nos venden; así que todo el mundo es tratado por igual ante la ley (excepto el rey como todos sabemos). Pero 40 años de dictadura no han quitado esos tics despóticos. Aun hoy gente que se cree superior o simplemente quiere tener alguna ventaja, antes de ponerse en el rol de los demás sale con esa frase intimidatoria. La desgracia es que sea por costumbre sea por su voluntad despotica, muchas veces se sale con la suya; aunque en realidad también hay verdaderos maestros de la cara dura que la sueltan por si cuela.

Gerard Piqué increpó a dos agentes de la Guardia Urbana de Barcelona el pasado domingo a las 2:00 de la madrugada cuando ponían una multa de tráfico a su hermano por estar estacionado en el carril Bus, y llegando a afirmar que "la Guardia Urbana es una vergüenza". Según la Guardia Urbana el coche de su hermano llevaba estacionado más de 15 minutos entorpeciendo el paso de los taxis que operan en aquella zona a esas horas; fue al pararlo para imponer la correspondiente multa que Piqué, el cual iba de copiloto, salió enfurecido y empezó un altercado donde profirió perlas del calibre "me tenéis envidia porque soy famoso", "me estáis multando porque vais a comisión, porque no tenéis dinero y os tenéis que llevar comisión", "esta denuncia va a quedar en nada porque llamo a tu capo y me la quita", "voy a hablar con tus jefes y se te va a caer el pelo"; reflejadas en el correspondiente altestado. Ayer miércoles al transcender la noticia a los medios, Piqué pidió disculpas vía Twitter reconociendo los hechos.

Pero por desgracia este tipo de altercados no nos son extraños en este país. No hace mucho Esperanza Aguirre atropelló una moto de la Guardia Urbana de Madrid al negarse a ser multada por estar también aparcada en el carril Bus. Y podríamos buscar más ejemplos de cómo gente quiere hacer valer su estatus para poder evadir sus obligaciones, recordemos las Tarjetas Negras o la de políticos con dinero en paraísos fiscales.

Lo bochornoso del caso es que, y siguiendo con los futbolistas, puedan dejar tirado un Ferrari en medio la calle y que esto les salga gratis por ser quienes son. Esperanza Aguirre solo la van a juzgar por faltas, mientras que una semana antes se juzgó a una persona anónima por un hecho equivalente como delito. #Fútbol

"La mujer del Cesar no solo ha de ser honrada sino además parecerlo" frase atribuida al mismo Cesar por Plutarco; la cual fue conferida en otro contexto, pero su significado actual es quien es alguien en la sociedad tiene que dar ejemplo. Hoy nos quejamos de la falta de valores de nuestra sociedad, pero quienes están en el escaparate solo nos muestran su ruindad y como a partir de trampas y mala educación se consigue el triunfo. Llenamos estadios de pancartas a favor del fairplay y los jugadores se fotografían con niños pobres, mientras que durante el partido no hacen más que marrullerías y fuera del estadio no dejan ni un segundo de hacer ostentación de riqueza. Y sobre todo cargos públicos, famosos y parientes más o menos cercanos de estos continúan intentando hacer valer sus prerrogativas, olvidando que todos somos iguales y ellos no son más iguales que los demás.